Terry Callier, una de las voces más deslumbrantes del soul y uno de mis cantantes favoritos de estos últimos tiempos, murió el pasado 28 de octubre. Su álbum Timepeace (1997) marcó su regreso tras un auge (más bien de culto) a comienzos de los años setenta y un eclipse en los ochenta y principios de los noventa.
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