22 noviembre, 2012

Simetrías ocultas



Siempre había tenido un vínculo íntimo con los libros, casi amoroso, muy posesivo (...). A veces contaba el número exacto de páginas con texto, lo dividía por dos, iba a la página correspondiente y allí elegía, preferentemente en el medio, una frase cualquiera, que a menudo resultaba muy emblemática del libro. Si examinaba con más atención el conjunto, a menudo comprobaba que el libro entero se organizaba en torno a esa página o esa frase, que todo allí respondía de parte en parte, a igual distancia del centro. De esta manera llegaba a establecer una suerte de estructura concéntrica que, desde luego, era voluntaria en numerosos casos, por ejemplo en Rabelais, donde semejante estructura dominaba en el conjunto de sus libros, pero era t involuntaria al vez en el caso de muchos otros autores, pues nada permitía inferir que se ocupasen de simetrías escondidas.

Christian Garcin, Le vol du pigeon voyageur