11 noviembre, 2012

Proust y la neurociencia


Proust y la neurociencia, sorprendente ensayo de Jonah Lehrer publicado por Paidós, no se limita al autor de En busca del tiempo perdido, aunque le dedica numerosas páginas, sino que ante todo (según indica el prólogo) "versa sobre algunos artistas que se adelantaron a los descubrimientos de la neurociencia", desde Gertrude Stein hasta Igor Stravinski o Virginia Woolf.



Walt Whitman, por ejemplo, es leído por Lehrer como un poeta que, al rechazar el dualismo entre cuerpo y alma, intuyó algo que la neurociencia hoy admite como verdad: que "las emociones son generadas por el cuerpo" o, como ha escrito Antonio Damasio, que "la mente está en un cuerpo (...), no solo en un cerebro". Lehrer sostiene asimismo que en su serie de poemas sobre la guerra ("Redobles de tambor") Whitman detectó el fenómeno de los "miembros fantasmas" (o "fantasmas sensoriales" de los amputados) antes de que lo hicieran el médico Weir Mitchell y  el célebre William James, quien se refirió al caso en un artículo llamado "La conciencia de los miembros perdidos".

En cuanto a George Eliot, Lehrer le consagra un capítulo donde argumenta que su visión de la naturaleza humana celebraba los avatares del cambio, apostaba por "la capacidad de la mente para modificarse a sí misma" y sugería la idea de la "plasticidad del cerebro" mucho antes de que, hace un par de décadas, Elisabeth Gould y otros investigadores descubrieran la así llamada "neurogénesis": es decir, que el cerebro humano es capaz de seguir produciendo neuronas y que (tal como puede leerse en su novela Middlemarch) la mente "no está tallada en mármol; no es algo sólido e inalterable. Es algo vivo y cambiante"

En las páginas siguientes, Lehrer muestra el modo en que Marcel Proust reveló la falibilidad de la memoria (inspirado, sin dudas, en sus lecturas de Bergson) o el modo en que Paul Cézanne anticipó diversos hallazgos acerca de cómo el cerebro procesa los datos del ojo.

Lehrer publicó este ensayo tan singular en 2007, con apenas 26 años de edad, luego de haber trabajado a las órdenes de un premio Nobel: el doctor Eric Kandel. En su posfacio, Lehrer ha dicho que espera que "este libro haya mostrado la necesidad de que el arte y la ciencia se integren en una esfera crítica expansiva" pues "ambos pueden ser verdaderos".

En su sitio personal (http://www.jonahlehrer.com/) hay diversos ensayos y referencias a sus dos libros posteriores (How we Decide e Imagine) que no he leído, pero que han despertado, a diferencia de este elogiado y ameno ensayo, opiniones un poco menos unánimes y hasta algunas acusaciones de plagios y citas falsas.

2 comentarios:

Pacha J. Willka dijo...

Gracias por la información y comunicación. Pacha J. Willka, Royan, Francia.

Pacha J. Willka dijo...

Gracias por la información y comunicación. Pacha J. Willka, Royan, Francia.