21 agosto, 2011

La Lolita de Berberova

Por Rogelio Villarreal
(Publicado originalmente en "M" Semanal, México:
http://www.msemanal.com/node/4441)


Con un tiraje de cinco mil ejemplares y plagada de errores tipográficos, la novela Lolita fue publicada en inglés en París, en 1955, por Maurice Girodias, de Olympia Press, cuyo fondo editorial consistía en gran parte de mediocres obras pornográficas, pero también de autores como Miller, Nin, Beckett y Burroughs. Aunque Graham Greene la reseñó favorablemente para el semanario británico Sunday Times, las autoridades prohibieron la entrada de la novela al Reino Unido, donde incluso provocó un debate parlamentario, y Francia decidió prohibirla un año después. En Nueva York, G.P. Putnam’s Sons la publicó en 1958 y vendió 100 mil ejemplares en tres semanas para convertirse en uno de esos libros “que marcan la conciencia (y el modo de vida) de una generación literaria y dejan su marca en todo un siglo”, escribe Nina Berberova en su extraordinario análisis Nabokov y su Lolita (Buenos Aires, La Compañía, 2008).

Nabokov (1899-1977) y Berberova (1901-1993) nacieron en la misma calle de San Petersburgo, con dos años de diferencia, y partieron al exilio cuando estalló la Revolución rusa, pero sus vidas corrieron suertes muy distintas. Vladimir Nabokov alcanzó el éxito en tanto que Berberova, que escribía casi solamente en ruso, fue una desconocida hasta que el editor francés Hubert Nyssen, de Actes Sud, se encontró con ella en un café parisino en 1985. Tenía 88 años y unas 15 obras, en su mayoría sin traducción y circunscritas sobre todo al ámbito de los emigrados, cuenta Nyssen en el posfacio de Nabokov y su Lolita.

El antiguo editor francés de Lolita, Girodias, había escrito de Berberova en sus memorias y la recordaba como una mujer encantadora: “Ah, los ojos de Nina, la voz de Nina, incomparable cuando recitaba sus propias traducciones de poemas rusos...”. La escritora se enteró de esto casi medio siglo más tarde, cuando le preguntó a Nyssen si acaso su nombre aparecía entre los recuerdos del fundador de Olympia Press. La anciana reaccionó con amargura: “Con un poco de olfato ese imbécil se habría dado cuenta de que no me contentaba con recitar versos, habría descubierto que escribía. Me habría quedado en Francia, donde mis libros se habrían traducido y publicado. ¡Me habría ahorrado cuarenta y cinco años!”.

No obstante, Berberova reconoció en Nabokov al “único genio de la emigración rusa”. Escrito en 1965 o 1966, Nabokov y su Lolita parece una tesis universitaria tardía con la que Berberova demostraría su talento en Estados Unidos, adonde había llegado en 1950 con 75 dólares en la bolsa y sin hablar inglés. En esa breve obra la autora establece un “sistema periódico de los elementos literarios”, comunes a las grandes novelas del siglo XX: la intuición de un mundo disociado; la apertura de las compuertas del subconsciente; el flujo ininterrumpido de la conciencia y la nueva poética surgida del simbolismo. Lolita no es sólo una novela sobre el deseo perverso o sobre el amor, afirma Berberova, “es también una novela sobre el doble, el doble-rival, el doble-enemigo, al que no se mata en un combate leal ni en un duelo honesto, sino después de una escena cómica, grotesca, en un estado semiinconsciente, casi bestial, (...) todo eso para librarse de sí mismo, para salir del infierno, para matarse a sí mismo en el doble”. Lolita es una obra que “proporciona tanto más placer cuanto mayor cantidad de elementos se comprendan y diluciden”, dice también la autora de este pequeño libro, indispensable para todo crítico literario.

http://www.villarreal.blogspot.com/


1 comentario:

J. G. dijo...

no se tuvo nunca que decir lo dicho, son infinitas, como la formación de letras, excelente.