07 junio, 2009

De paseo con Borges


Un profesor de la Universidad de Indiana, Willis Barnstone, pasó la Nochebuena de 1975 con Borges. Tomaron vino, comieron en abundancia. Había huelga de taxis y colectivos, pero Borges insistió como un perfecto caballero en que ambos debían acompañar a María Kodama hasta su casa que quedaba en el otro extremo de Buenos Aires. Traductor al inglés de varios poemas de Borges, Barnstone se preguntó si ese hombre ciego de 76 años soportaría semejante caminata. Pronto descubrió que a Borges le encantaba caminar, sobre todo de noche. "En la semioscuridad y entre el viento, atravesamos lentamente Buenos Aires", recordaría años después. "Las horas pasaban y Borges parecía cada vez más maravillado ante los ruidos callejeros". De pronto pasó un inesperado colectivo, Kodama saltó a su interior y Barstone vio titubear a Borges. ¿Cómo volver, siendo uno ciego y el otro un extranjero que ignoraba las calles de esa ciudad? Misteriosamente, Borges se puso a andar. "Creí, al principio, que no encontraba el camino y que por ese motivo se detenía cada diez o quince pasos". Pero no, toda esa exaltación era porque quería hablar de su hermana Norah de su infancia, de sus ancestros.

Amanecía cuando los dos hombres llegaron al departamento de la calle Maipú. Barstone supuso que Borges quedaría exhausto tras semejante ejercicio, pero poco después del mediodía ambos seguían conversando en el café Saint-James. "Durante tres horas no hablamos más que de Dante y de Milton". Al despedirse, Barnstone dijo con melancolía: "Voy a recordar vagamente sus conceptos y mi excitación, pero jamás sus exactas palabras". El escritor tomó su brazó y respondió: "Recuerde lo decía Swedenborg: que Dios nos dio un cerebro para que pudiésemos olvidar".

7 comentarios:

Gervasium dijo...

Está muy bueno. No queda explicado cómo llegaron al departamento de Borges. Y otra cosa: ¿cuál es la fuente?

Zeberio Zato dijo...

Lo que daría yo por pegarme una noche entera paseando sin rumbo con Borges por BA! Seguro que entonces mi cerebro estaba ahí no para poder olvidar, sino para poder escuchar sin interrupciones... Fantástico pasaje.

Carlos Aira dijo...

yA ES AGOTADOR OIR HABLAr de Borges, lo han hecho crecer demasiado, mucho máas de lo que en realidad es.

y cierto, nunca pones las fuentes.

Esteban Dublín dijo...

Una maravilla esta anécdota. Borges estaba absolutamente loco. Este mundo no estaba preparado para un genio como él.

Eduardo Berti dijo...

Airado Carlos y curioso Gervasium:

La fuente es
"With Borges on an Ordinary Evening in Buenos Aires: A Memoir", Champaign-Urbana: University of Illinois Press, 1993.

Saludos a todos

Gervasium dijo...

Es muy original el uso de las mayúsculas en Carlos Aira, lo mismo que su opinión acerca de Borges. ¿Será el apellido? Gracias por la respuesta, Eduardo.

Eduardo Berti dijo...

Será el mismísimo Aira? Yo no lo creo... Pero si fuera le mandamos un saludo, claro!