
Aquí, un pequeño relato tomado de Fifty-One Tales (1915), de Lord Dunsany, autor cuyo perfil puede leerse en mi entrada de ayer.
El país sin canciones
El poeta llegó a un gran país donde no había canciones. Y le dio pena que esa nación no tuviese ninguna canción tonta para cantarse por las noches.
Al final dijo: "Voy a hacer para ellos algunas canciones tontas, así caminan contentos y están felices junto a las fogatas". Y consagró algunos días a escribirles varias canciones sin propósito alguno, de esas que las doncellas canturrean en las colinas de otros países más antiguos y más felices.
Luego se dirigió a algunos habitantes de aquel país, mientras cumplían con el trabajo del día, y les dijo: "Les escribí algunas canciones a partir de ciertas leyendas inverosímiles, oriundas de los valles de mi niñez. Tal vez deseen cantarlas en las tardes en que están desconsolados".
Ellos le respondieron: "Si cree que tenemos tiempo para esa clase de tonterías es que usted no sabe mucho sobre el progreso del comercio moderno".
El poeta se puso a llorar y dijo: "Qué pena, están condenados". ~
[Traducción: Eduardo Berti]
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