18 octubre, 2007

Leonor Fini


Por Eduardo Berti

La pintora italo-argentina Leonor Fini murió hace más de una década, en 1996 , pero su obra se resiste a correr la misma suerte. Nacida en 1908 en Buenos Aires, hija única de una madre italiana y de un padre argentino al que prácticamente no conoció, Fini se instaló en Trieste siendo muy pequeña y creció en el seno de una familia que era frecuentada, entre otros, por James Joyce, Italo Svevo y Umberto Saba. Corre la leyenda de que la madre solía disfrazarla de varón para engañar a los sucesivos "secuestradores" que solía enviar el padre, abandonado. Agotados todos los medios, el padre se dio aparentemente por vencido y no mantuvo más contacto con Leonor.

Con apenas 17 años, Fini expuso por primera vez en Milán y luego abandonó Italia para irse a vivir a París, donde trabó estrecha relación con el poeta Max Jacob y el escritor Georges Bataille. "Jamás frecuenté una escuela de Bellas Artes. Mi aprendizaje consistió en mirar con un placer atento las pinturas que me atraían: Piero della Francesca, Mantegna, Paolo Ucello". Aunque no adhirió formalmente al surrealismo, alcanzó a participar en varias de sus muestras colectivas. "Nunca soporté el dogmatismo ni la inquisición que el grupo ponía en práctica. Mi conceptión de la pintura fue siempre radicalmente contraria a la idea surrealista y al puritanismo de Breton".

Amiga de Max Ernst, que hallaba en sus pinturas un "abismo tenebroso", Fini vivió rodeada de una treintena de gatos y tuvo dos grandes compañeros: Stanislao Lepri, diplomata y pintor; Constantin Jelenski, poeta y autor de varios ensayos sobre su obra. Los gatos eran uno de los temas más recurrentes en sus cuadros, tanto como las máscaras, los esqueletos, los cráneos o las efigies egipcias.


Klaus Mann, Dino Buzzati, Edmond Jaloux, Victor Brauner, Giorgio de Chirico y Marcel Brion, entre otros, escribieron sobre Fini. Fue tildada de artista "de raíces enigmáticas y trágicas" (Jean Cocteau) o de pintora "emparentada con los escritores siniestros" (Alberto Moravia). "Puede decirse que en mis cuadros hay una atmósfera baudeleriana", le confió al crítico uruguayo Emir Rodríguez Monegal. Algún estudioso creyó ver "una afinidad, que tal vez no sea del todo consciente, con escritores como Poe".

Sus incursiones más allá de la pintura fueron frecuentes. Creó un frasco original para el perfume Shocking de Schiaparelli, tomando como referencia las dimensiones anatómicas de la actriz Mae West. Se encargó del vestuario de A Walk with Love & Hate, película de John Huston que señaló el descubrimiento como actriz de su hija Anjelica.


Fini sabía que su pintura solía ser calificada de "fantástica" u "onírica". Jean Genet fue más allá: Fini "duda entre lo vegetal y lo animal", pero la flora es mimética y la fauna es "inventada"; lo onírico es acaso lo esencial, aunque se trata sobre todo de "una vaga ensoñación".

"La realidad cotidiana puede revelarse extraña e incluso maravillosa", decía ella. "Basta con abrir los ojos y posar sobre las cosas una mirada atenta, para que dejen de existir los fenómenos corrientes o explicables".~

2 comentarios:

Eugenia dijo...

Muy bueno elcomentario sobre esta pintora que desconocía y que se puede entrelazar con el elemento fantástico y onírico de la microficción...

Enana boicoteadora maldita dijo...

amo a mi tocaya