05 octubre, 2007

Las palabras prohibidas


Una de las noticias de la semana fue, sin dudas, que el gobernador de Brasilia decidió prohibir por decreto el uso de gerundios a todos los funcionarios públicos, tras calificar a ese tiempo verbal de “burocrático” y tras argumentar que su utilización no es más que una "excusa para la ineficacia”.

El decreto de José Arruda (así se llama el gobernador de Brasilia) me recordó un breve ensayo titulado Teoría de la lengua (y que forma parte del libro Los vasos comunicantes) donde Camilo José Cela enumeraba varios casos en los que ciertas palabras dejaron de emplearse porque remitían a otras que la sociedad juzgaba inmorales:

“Cicerón decía que cum nobis se prestaba a una enojosa asociación en el oído con cunnus; durante el preciosismo francés, en el siglo XVII, las preciosas se abstenían de pronuncian concilier, poner de acuerdo, porque la mala intención quería entender ‘pestañeo del coño’ (con, coño en francés; ciller, pestañear), como evitaban decir ridicule porque les asustaba el sufijo; el verbo ‘coger’ es impronunciable en la Argentina, donde significa, exclusivamente, realizar el coito, y los caballeros de aquel país no pueden coger dulcemente del brazo a una dama para ayudarla a cruzar la calle, sino que se ven obligados a agarrarla (asirla fuertemente)”, escribió Cela, entre muchos otros ejemplos.

“La enfermiza caricatura de esta actitud, ya de por sí enferma y caricaturesca, culmina en lo mantenido por un sacerdote de Pamplona, don José Armando Petramentrio (quizá sea una seudónimo), que en 1934 publicó una hojilla titulada Sobre el modo de hablar y los orígenes del lenguaje en la que argumenta sobre el conveniente destierro de ‘ciertas expresiones bellacas y sacrílegas que aparecen injertas en palabras religiosas’; el clérigo gramático, acorde con su pensamiento, propone cambiar las voces ‘tabernáculo’, ‘inmaculada’ y ‘báculo’ –cuyos finales quizás encuentre tan bellacos como sacrílegos- por ‘tabernádulo’, ‘inmacelada’ y ‘báyulo’, que nada significan, es cierto, pero que a ninguna memoria pueden llevar malos y pecaminosos pensamientos”.~

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