17 octubre, 2007

La novela según J. A. Mañas (final)


Segunda y última parte de los "Apuntes sobre la forma novelesca", de José Angel Mañas. (La primera parte fue publicada ayer)


34. La extensión es el principal vicio decimonónico.

35. A finales del XIX, los escritores empiezan a cansarse de La Forma, y a querer innovar. Es el principio de la novela “moderna”. Los artistas contestan los cánones clásicos. Muchos reivindican la libertad predecimonónica de obras como Tristam Shandy o el Quijote . En ese contexto, cobra sentido la afirmación de Baroja: la novela es un “cajón de sastre donde cabe todo”.

36. La noción de que la novela es un “cajón de sastre donde cabe todo” es la madre de todos los vicios. De ahí surgen las digresiones sin fin de Proust, las bizarrerías de Joyce o Céline. Estos autores abren las principales puertas de la modernidad: la inacabable matización sicológica, la expansión amorfa de la novela totalizadora, el estilismo desvertebrado y verborreico. La renuncia a La Forma es el principio de la debacle contemporánea.

37. Bajtin entendió, como nadie, la esencia “abierta” de la novela moderna. El teórico ruso puso al descubierto sus más sutiles vínculos con la realidad. A él le debemos conceptos tan iluminadores como la “heteroglosia”. Su obra teórica, sin parangón en el arranque del siglo, es el único rival serio que se encontrará, después, el formalismo estructuralista.

38. Hay un primer brote de modernismo, en los años 20, con autores como James Joyce, Virgina Woolf y Marcel Proust. Es un modernismo que se opone al realismo, y que supone una continuación, a su manera, del romanticismo. No es baladí que sea coetáneo del surrealismo. Cortázar habla de la “poetización” de la novela. La prosa se olvida del andamiaje narrativo y se enamora de sí misma. Lo moderno es dejarla “en libertad”. La novela aspira a serlo todo, a englobar la vida entera. De la confusión entre prosistas poéticos y novelistas, nace una miopía crítica que dura hasta nuestro tiempo.

39. El siguiente brote entronca con el modernismo arquitectónico de la Bauhaus, y con cierto modernismo pictórico de los años 30: el cubismo, Mondrián. Es, por la evolución pendular de las ideas estéticas, una reacción al romanticismo de la generación anterior. En la novela, Hammet y Camus captan, aunque de refilón, el espíritu de los tiempos. Habrá que esperar hasta la aparición del Nouveau Roman, para alcanzar una modernidad sin concesiones. La novela se acercará al vacío, a la pura superficie narrativa y textual. “Una novela que hable sobre nada.” Las cosas y el estilo. Sarraute tenía razón: Flaubert es su precedente.

40. La renovación modernista de la prosa novelesca no es sino una exaltación de la bizarrería más grotesca, con Joyce y Céline a la cabeza. Sólo algunos escritores, como Camus, mantienen la elegancia estilística. En Camus, la nitidez del estilo subraya la corrección del pensamiento narrativo. La calidad literaria realza la calidad estructural.

41. El gusto moderno oscila entre dos extremos: Proust y Céline. Sin embargo, el punto más adecuado para la inteligencia narrativa es la sencillez diáfana: mostrar La Forma, con el menor número posible de velos.

42. Céline es el gran retórico del siglo XX, el Victor Hugo de su tiempo. Lo dijo Zola, a propósito de Hugo: “No busquéis bajo las palabras, ni bajo los ritmos, porque no encontraréis más que el caos más increíble, errores, contradicciones, infantiladas solemnes, abominaciones pomposas.”

43. Céline es una aberración del gusto moderno. El Wagner de la novela. El hombre que va contra la esencia misma del género que cultiva. Que se lo haya acabado entronizando, confirma la tendencia de los tiempos.

44. A propósito de Céline . El realismo encierra al novelista fuera de su jaula; el expresionismo, dentro.

45. Céline ha hecho mucho daño a la literatura. La lectura en voz alta interfiere con la inteligencia.

46. Céline calca la serialización autobiográfica canonizada por Proust, y le abre el camino a Miller y a Kerouac.

47. París, en el siglo XIX, y a principios del XX, fue la capital de la novela. En los años treinta, le pasa el relevo a USA. Si Francia es la Grecia de la novela, Estados Unidos es Roma.

49. Veo, en la tendencia “hard-boiled” americana, una reacción al modernismo poetizante europeo de los años 20.

50. Hammet es la encarnación de La Forma en la primera mitad del siglo XX. El Mondrian de la trama. La poesía de la acción. Su pureza narrativa sigue siendo el logro estilístico más importante de su época: la adecuación de la novelística al ritmo frenético de los nuevos tiempos. A través de su obra, La Forma hace las paces con la modernidad.

51. El género policiaco reaviva el culto a La Forma. Borges lo intuyó, en su prólogo a La invención de Morel. Que, a la larga, haya sucumbido, también, a los cantos de sirena de la modernidad, es síntoma de su decadencia. Chandler ha sido el mayor apóstata de La Forma: su peor enemigo.

52. La Beat Generation supone un nuevo brote de modernismo romántico. Kerouac resucita, a su manera, a Proust. “Mis libros no son novelas”. La Forma se pierde. Él, Céline, Miller, e incluso Bukowsky, son, todos, los hijos bastardos de Proust.

53. El Nouveau Roman es, a la novela, lo que la abstracción a la pintura figurativa. La “cosificación”, la deshumanización radical de la novela.

54. Vargas Llosa ha desmontado y ha vuelto a montar, en sus novelas, La Forma. Sus mejores obras son, a La Forma, lo que el cubismo a la figuración. La Forma, pese a ello, lo tolera. Su virtuosismo narrativo la hace inteligible a los gustos deformados del siglo XX.

56. Carlos Fuentes, a propósito de la Nueva Novela Latinoamericana: “un novela moderna está más cerca de Michaux, Dumehel, Artaud que de Marx, Freud, Heidegger”.

57. Desde que se preconizó su muerte, la novela vive en un estado de crisis permanente. Puede que se esté muriendo, pero su agonía durará siglos.

58. El mal de la época sigue siendo el eclecticismo, ese nuevo eclecticismo que hemos dado en llamar postmoderno.

59. La novela postmoderna incide en la exacerbación del narcisismo modernista. La novela, aburrida del mundo, se mira el ombligo. Después de ironizar sobre todo, acaba ironizando sobre sí misma. La pescadilla se muerde la cola. Se autofagocita, por agotamiento.

60. La novela postmoderna empieza donde se para Descartes: “no puedo dudar de que dudo”.

61. La novela postmoderna empieza donde arranca el barroco de d'Ors: “todos los mundos existen al mismo tiempo”.

62. El minimalismo de Carver, el realismo sucio de Bukowsky, los barbarismos neocelinescos de Welsh, las toscas fantasías de una Virginia Despentes, son, todas, formas de reacción a la archisofisticación de la novela postmoderna. La comparación con la música punk de los años 70 resulta iluminadora.

63. El punk es el extremo más radical del modernismo. Un virulento retorno a lo básico. Ha llegado a un tal punto de crudeza que, en muchos casos, ya no parece arte. Es el grado cero artístico, el último arrebato de la modernidad literaria.

63. El odio es, al punk, lo que el sentimiento al romanticismo.

(…)

64. En España, nadie ha encarnado, todavía, La Forma.~

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Nota del autor:
Todos estos pensamientos datan de finales de los noventa. Los publico, entrados ya en el siglo XXI. Repasándolos, corregiría algunas cosas. Por ejemplo, a Flaubert, más que canon del clasicismo, lo consideraría modernismo temprano; y también reubicaría, de una manera más precisa, a Bajtin en su siglo. En lo esencial, sin embargo, mi apreciación de la historia de la novela no ha variado. En cuanto a España, he procurado evitarla, entre otras cosas porque no me parece elegante ser juez y parte en un asunto. Es posible que mis apuntes al respecto nunca vean la luz, aunque he dejado, a modo de cierre, aquel que resumía mis conclusiones.


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José Ángel Mañas nació en 1971, en Madrid. Inició su carrera literaria con la novela Historias del Kronen, que quedó finalista del Premio Nadal en 1994. A partir de 1995 ha publicado otras novelas como Mensaka (Destino, 1995), Soy un escritor frustrado (Espasa, 1996), Ciudad Rayada (Espasa, 1998), Sonko95 (Destino, 1999), Mundo Burbuja (Espasa, 2001) o Caso Karen (Destino, 2005). Sus novelas han sido traducidas a varios idiomas. Tres de ellas fueron llevadas al cine. ~


Link a su sitio :

http://joseangelmanas.com/

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