Seral
y Casas nació en Zaragoza en 1908 y murió en Madrid en 1975. Trabajó
como periodista. Escribió poemas. Llegó a publicar una novela
experimental llamada “Héctor”. Y fue un cultor de la frase breve e
ingeniosa. “Cuando la imagen poética se siente nudista nace la verdadera
chilindrina”, afirmaba.Algunas de sus chilindrinas son extensas, como las primeras greguerías de Ramón: “Esos seres que necesitan un nudo en alguna parte para no olvidar cosas acabaran suprimiendo la corbata para evitarse la angustia de todas las noches al no recordar para qué la llevan”.
Las más conocidas son las más breves:
Las hojas caen en otoño como mariposas sin alma.
Los hombres calvos son en las reuniones los campos de aterrizaje de las moscas.
En los pianos de cola es donde se ve más claro que los pianos tienen boca de tiburón.
El auricular telefónico está siempre suspendido, como secándose de los chaparrones de palabrería.
Cuando espantamos las palomas, nieva al revés.
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