15 agosto, 2013

Allais, el pintor


“En Francia, desgraciadamente, hablar de un escritor humorista ha equivalido siempre a algo poco serio”, ha escrito François Caradec en su muy completa biografía de Alphonse Allais, a quien define como el más grande cuentista en lengua francesa. “Esto representa una ventaja cuando se quiere escapar a los universitarios, a los coloquios, a las exégesis; pero tiene el inconveniente de que el autor es encasillado como un simple bromista” 

Más allá de la escritura, el siempre ingenioso Allais tuvo su faceta de inventor, de pintor y hasta de compositor.

Su insólita carrera musical incluye una “Marcha fúnebre” en cuya partitura no se ve una sola nota… 

Stupeur de jeunes recrues en apercevant pour la première fois ton azur, ô Méditerranée

Bande de pochards dans le brouillard

Récolte de la tomate par des cardinaux apoplectiques au bord de la Mer Rouge.


En cuanto a su vocación plástica, en 1883 llegó a exhibir varios cuadros en un muestra consagrada a las “artes incoherentes”: siete cuadros monocromáticos (en negro, azul, rojo, gris, verde, blanco y amarillo), cada cual con un nombre muy llamativo, desde “Combate de negros en una cueva durante la noche” en el caso del cuadro enteramente negro, hasta “Primera comunión de niñas cloróticas, un día de nieve” en el caso del blanco. 

Todo ello –pequeño detalle– veinte años antes del “Cuadrado negro” o el “Cuadrado blanco sobre blanco” de Malevich.