18 agosto, 2013

La prudencia



–Las mujeres maduras deberían ser muy prudentes a la hora de un segundo matrimonio –dijo el señor Edwards. 

–La prudencia y la discreción no tendrían que ser un asunto exclusivo de las mujeres maduras ni de los segundos matrimonios –repuso su mujer–. Ambas cosas son igualmente necesarias para las jóvenes que se casan por primera vez. 

–Incluso más, querida –afirmó el señor Edwards– porque las jóvenes, con certeza, tendrán que soportar más tiempo las consecuencias de ello. Cuando una anciana comete una locura, la naturaleza se encarga de impedir que sufra muchos años a causa de ella.

Jane Austen, "Los Watson"