Traductor de Antonio Lobo Antunes al francés (aparte de escritor), Carlos Batista publicó en 2003 Bréviaire d'un traducteur (Arléa), libro en el que reflexiona acerca de su oficio a través de aforismos y anécdotas. Por ejemplo:
La traducción es un encuentro: el original visita al lector de otro país. Y le habla como si fuera un vecino de pasillo o como si fuera un amigo lejano que habla a la perfección la lengua del lector, pero con el encanto de su ligero acento.
Un santo traductor decía: "Ante el original, el traductor debe arrodillarse sin prosternarse". Y agregaba: "La más noble traducción es cuando quien traduce se transforma en aquello ante lo cual se arrodilla".
Como las paralelas, dos idiomas sólo se encuentran en el infinito.
La traducción: un texto sonámbulo que sueña con el original.
Un traductor debería ser el autor de su autor.

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