18 octubre, 2014

Bote



Antes que todos los hombres vivía uno que se llamaba Bote. Fue el primer hombre, pues antes que él solo existía el ángel, que se había rebajado a hombre; y esa es otra historia.

El hombre Bote quería meterse en el agua (debes saber que en aquel entonces había mucha más agua que hoy). Se ató tablas con una cuerda, una larga bajo el abdomen, que era la quilla. También con tablas se armó una gorra en punta, que iba adelante cuando estaba en el agua; esa sería la punta. Y atrás estiró una pierna, con la que timoneaba.

Así se metió en el agua y timoneó y remó con los brazos y avanzó muy fácilmente por el agua con la gorra de tablas, que era puntiaguda. Así fue, pues. El hombre Bote, el primer hombre, se había hecho un bote de sí mismo, con el que se podía avanzar por el agua.

Y por eso (¿no es cierto que está clarísimo?), porque él mismo era el bote, llamó "bote" a eso que había hecho. De ahí que el bote se llame "bote".


Walter Benjamin, "Cómo se inventó el bote y por qué se llama bote".
Incluido en "Historias desde la soledad y otras narraciones" (El cuenco de plata), edición, prólogo y notas de Jorge Monteleone. Traducción de Ariel Magnus.