20 septiembre, 2011

Ursule Mirouët

El nuevo libro que acabamos de editar con La Compañía (salió a la venta ayer lunes en Argentina) es la novela Ursule Mirouët, de Honoré de Balzac, con traducción y posfacio de Mariano García e introducción de César Aira.

 

Dos mujeres de un mismo nombre se reparten el afecto del viejo doctor Minoret. Una, ya muerta, fue su esposa. La otra, mucho menor (una niña al inicio de la novela), es su ahijada, está a su cargo y podría casarse con él para recibir su herencia.

Los rasgos característicos de la obra balzaciana pueden descubrirse muy fácilmente en esta novela que entrecruza de un modo asombroso las dos principales vertientes narrativas del autor: la realista y la fantástica o mística.

Tras la muerte de su esposa, el doctor Minoret, que ha vivido orgulloso de su ateísmo enciclopedista, se deja guiar por su ahijada hacia la fe católica y también sondea experiencias paranormales. Los parientes, exageradamente horrorizados, se disputan la futura herencia del hombre.

La moral, el humor corrosivo, las seudo-ciencias del siglo XIX (desde la fisionomía hasta el mesmerismo), las intrigas familiares, la pretensión de trazar una pintura de la sociedad y los deseos reprimidos de un anciano por una joven ingenua conforman una trama muy rica, con diversas ramificaciones en otros textos de La comedia humana.

Ursule Mirouët no se cuenta entre los libros más populares de Balzac –escritor al que Karl Marx admiraba tanto como a Cervantes–, pero representa su narrativa de manera categórica, tal vez incluso mejor que varias de sus obras célebres.

Honoré DE BALZAC


“Se diría que hay una identificación […] entre el interés económico que mueve a los personajes y el interés con que el novelista atrapa al lector. ¿Y no son lo mismo acaso? Después de todo, la novela es el género literario que acompañó el ascenso del capitalismo”. De la introducción de César Aira.

“Esa suerte de mosquita muerta que los herederos quieren ver en Ursule, muchacha entregada en cuerpo y alma a la fe del catolicismo, no resulta sin embargo una heroína del repertorio católico más ortodoxo. Los sufrimientos de su refinada virtud la colocan en una línea de mártires que recuerda a ciertas heroínas de Sade, autor que Balzac supo apreciar”. Del posfacio de Mariano García.

 

2 comentarios:

Alexis dijo...

Como se dice en facebook... Me gusta.

El Gato dijo...

Uh, qué bueno que se haya reeditado. Tengo una traducción de Joaquín García Bravo ("Doctor en Filosofía y Letra", consigna debajo de su nombre) editada por "Luis Tasso, impresor-editor", según la portadilla, o "Vda. de Tasso, Casa Editorial", sgún la tapa, que no consigna año, pero debe de ser anterior a 1930, calculo. La dedicatoria de Balzac a su "Querida sobrina" y el carácter folletinesco de las penurias de la pobre Ursula la hacen una pieza atípica en la obra de este autor ¿no? No así el deus ex machina parapsicológico, creo, ya que el gordo coqueteó con lo fantástico más de una vez.

Pero lo que termina de hacer maravillosa a esta novela (al menos para mí) es la pintura de los personajes. Sobre todo de horrible Mironet-Levrault.

Estupendo que la hayas sacado, Eduardo, así no tendré que prestar más la mía.