14 octubre, 2011

Literatura Sonora


"Fiesta en el jardín", de Katherine Mansfield, leído por Aitana Sánchez Gijón; "La pasión", de Djuna Barnes, leído por Susi Sánchez; "El dúo de la tos", de Leopoldo Alas "Clarín", leído por Eduardo Esperanza Morales; "El cuarto del fantasma", de Antonio Muñoz Molina, leído por Jorge Reina.

El sitio literaturasonora.com ofrece una serie de cuentos (aparte de piezas teatrales y de obras de no ficción) leídos por actores profesionales. "Literatura Sonora es una iniciativa personal sin ánimo de lucro que se mantiene en pie gracias a la aportación altruista y por amor al arte de todos los que colaboran en ella", reza la página.

Los archivos sonoros pueden escucharse o descargarse en formato mp3. La lista de autores incluye también a Enrique Vila-Matas, Antón Chejov, Medardo Fraile, Joseph Conrad, Mercedes Abad, Patricio Pron, Gustavo A. Bécquer, Andrés Neuman, Mercedes Cebrián, Javier Sáez de Ibarra, Juan Bonilla, Hipólito G. Navarro y muchos más.

13 octubre, 2011

Los amigos


–No sé por qué me quieren tanto los amigos... –se preguntaba presuntuosamente el viejo–. Miren que los he usado, manoseado, para decir la verdad.

Tenía los ojos tristes, pero la boca sonreía. Clavaba un codo en la mesa y se atusaba el bigote.

–Será... –continuó diciendo mientras encendía un cigarrilo–, ¡será por tantos asados que hemos comido juntos!

Bebió, echó humo.

–¡Pero si la carne la ponen ellos! ¡Y el pan! ¡Y el vino!

Miró hacia afiera, tosió con vergüenza y terminó descubriendo:

–Será, tal vez, porque les presto mi cuchillo.

"Los amigos", en Cuentos completos, de Enrique Wernicke (ediciones Colihue).

11 octubre, 2011

Premio a la joven literatura


Se ha lanzado la convocatoria para el Premio a la joven literatura latinoamericana que en cada edición se realiza en un país diferente de América y que en este caso, en su séptima edición, estará dedicado a la Argentina. Estas son las bases:

1. La MEET – Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs (“Casa de Escritores Extranjeros y de Traductores”), Saint-Nazaire, Francia; La Marelle, Villa des projets d’auteurs (“Casa de proyectos de autores”) Marsella, Francia; la Embajada de Francia en Argentina convocan a la Séptima edición del PREMIO A LA JOVEN LITERATURA LATINOAMERICANA, que se efectuará en Argentina a partir del mes de Septiembre del 2011 hasta la entrega del premio en Buenos Aires en el mes de mayo del 2012.

2. Este premio literario, organizado en las ediciones anteriores en los países de Uruguay, Costa Rica, Venezuela, Cuba, México y Brasil, está destinado a descubrir y publicar la ópera prima de un escritor joven latinoamericano.

3. En 2011, el 7o PREMIO A LA LITERATURA JOVEN DE LATINOAMERICA invita a participar a los escritores de nacionalidad argentina que tengan una edad máxima de 35 años al momento de la entrega de los trabajos. La fecha límite para la recepción de manuscritos es el 15 de diciembre.

4. No podrán participar los escritores que hayan publicado un título con su nombre. Sólo podrán concursar aquellos que hayan publicado en revistas o en antologías. El premio podrá ser declarado nulo en caso de que se compruebe que el ganador haya publicado un libro antes del 15 de diciembre de 2011.

5. Los manuscritos de los concursantes deberán ser un libro de cuentos o una novela (ficción narrativa, excluyendo la poesía, el teatro o el ensayo) con un mínimo de 105 000 y un máximo de 210 000 caracteres con espacios (es decir, entre 50 y 100 páginas, cada una de 2 100 caracteres espacios incluidos).

6. Los textos, impresos en formato papel A4 o Legal por un solo lado, deberán ser enviados por triplicado y acompañados por una copia digital del manuscrito en formato PDF en un CD o una llave USB, a la dirección siguiente: Cinemateca Argentina- Salta 1915 - CABA CP 1137- Buenos Aires, Argentina.

7. Los textos deberán ser inéditos, libres de derechos y que no hayan sido enviados a otros concursos.

8. No podrán participar las personas involucradas en la organización del concurso.

9. Los trabajos deberán ser identificados con un seudónimo e ir acompañados de un sobre cerrado, dentro del cual se indicará el título de la obra en minúscula y los datos necesarios para contactar al autor. Para garantizar el anonimato del concurso se deben enviar dos sobres de la siguiente forma,

a) En un sobre de gran formato introducir los tres ejemplares impresos así como el soporte digital. Cada documento llevará un título y el pseudónimo elegido por el autor. El archivo digital deberá tener el mismo nombre de la obra para ser fácilmente reconocible.

b) En un sobre pequeño, cerrado de manera hermética y rotulado con el título de la obra y el seudónimo utilizado, se debe incluir:

· una hoja con la mención del título de la obra y del seudónimo utilizado, las indicaciones del nombre y apellido del autor o autora, un número de teléfono, un correo electrónico y una dirección postal.

· Una fotocopia de una pieza de identidad vigente para comprobar la edad y la nacionalidad.

· Un breve curriculum vitae.

10) El jurado estará constituido por escritores, críticos literarios y traductores de diferentes nacionalidades: Eduardo Berti (presidente), Pablo de Santis, Vlady Kociancich, Alan Pauls, Silvia Hopenhayn, Michel Lafon, un(a) representante de la editorial argentina e Iván Salinas.

11) El resultado del concurso será difundido el mes de mayo del 2012 por la MEET, la Marelle, la Embajada de Francia en Argentina, la Alianza Francesa de Buenos Aires, la editorial que publicará la obra ganadora, la librería “Clásica y Moderna” y los asociados. El jurado tiene el derecho de declarar desierto el premio si estima que ningún texto reúne las condiciones necesarias. Los organizadores decidirán, en ese caso, si corresponde lanzar una nueva convocatoria.

12) La entrega de Premios será organizada de manera conjunta por la MEET, la Marelle, la embajada de Francia en Argentina y la Alianza francesa de Buenos Aires. Durante los meses de mayo y junio del 2012 se organizarán varios encuentros en librerías y firmas de libros en los que participarán el ganador del premio y algunos miembros del Jurado.

13) Una editorial argentina publicará la obra del ganador en lengua original. Dicha publicación estará disponible para la ceremonia de entrega del Premio que tendrá lugar en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Más tarde las ediciones de la MEET publicarán en Francia la obra premiada en versión bilingüe.

14) El ganador se compromete a ceder a la MEET y al editor argentino los derechos de publicación de la obra premiada para su primer tiraje según los contratos habituales de cada editor.

15) El ganador/a del premio, además de la doble publicación, se hará acreedor de una residencia de 6 a 8 semanas (noviembre-diciembre del 2012) en la MEET (Saint-Nazaire), de una ayuda de 1 500 euros para sus gastos, así como del boleto de viaje de avión desde su ciudad de residencia hasta Francia. Esta residencia será completada por una segunda estancia de 6 a 8 semanas en la ciudad de Marsella bajo la tutela de La Marelle (enero-febrero del 2013), la cual otorgará igualmente una ayuda de 1 500 euros y pagará el traslado en Francia. La Marelle propondrá igualmente la publicación de un texto inédito, diferente al premiado, en formato digital en la colección La Marelle (co-edición con Le Bec en l’air). A solicitud expresa del ganador, el inicio de la residencia en Marsella podrá modificarse hasta por un máximo de un mes.

16) Los casos no previstos en el presente reglamento serán resueltos por las instituciones organizadoras.

17) La participación en este concurso implica la aceptación de las presentes bases.

Buenos Aires/Saint-Nazaire/Marsella, agosto 2011

Los organizadores

• Patrick Deville, director de la MEET (presidente: Patrick Bonnet)

• Pascal Jourdana, director de La Marelle (presidenta: Emmanuelle Tagawa)

• Eduardo Berti: escritor

• Aldo Herlaut, Consejero de Cooperaciòn y de Acciòn Cultural y Hervé Delmare, Agregado cultural, Embajada de Francia en Argentina.

Instituciones, asociaciones y medios asociados

la Alianza Francesa de Argentina • la Region Provence-Alpes-Côte d'Azur en Francia • Marcella Cassinelli y la Fundación Cinemateca Argentina, Buenos Aires • Martha Fernández de Yácubsohn, Buenos Aires • Natu Poblet y la librería Clásica y Moderna de Buenos Aires • la revista Ñ • el sitio Hispanophonies • Hernán Harispe y la agencia de noticias “La Oreja que piensa” (Director Alberto Borda) • la asociación Solidarité Provence / Amérique du Sud de Marsella.


10 octubre, 2011

Las víctimas de la revolución

Ermanno CAVAZZONI

Un soldado, durante el segundo año de la república, durante la Revolución francesa, propuso al comité de salud pública un cañón de efectos terribles inventado por él.

Se preparaba para un cierto día la prueba, en Meudon; pero Robespierre le escribió al inventor una carta tan llena de elogios que a su lectura éste se quedó duro como la piedra. Hubo que mandarlo al manicomio en estado de completo idiotismo y del cañón no volvió a saberse nada.

Esto se lee en el tratado de Felipe Pinel, que cuenta también cómo durante la misma Revolución había a menudo melancólicos que creían tener la cabeza llena de una materia muy pesada, y otros totalmente vacía y seca como una nuez. Un melancólico creía en cambio que un terrible déspota le había cortado la cabeza. Pero para convencerlo de que eso no era verdad, su médico le hizo un gorrito de plomo y le ordenó que lo llevara durante toda la Revolución, para que el peso tremendo le demostrara que siempre tenía la cabeza entre los hombros.

Esta cuestión de tener la cabeza creaba en aquellos tiempos muchas suposiciones. También un relojero, muy estimado en París, creía que la cabeza ya le había sido cortada y que había andado por ahí rodando después del patíbulo junto con muchas otras más; y creía que los jueces, arrepentidos por sus sentencias, habían ordenado recoger las cabezas y volver a pegar cada una a su respectivo cuerpo. Pero por un error a él le habían puesto la cabeza de otro. Esta idea lo molestaba:

–Mire mis dientes –repetía–, los tenía tan lindos y ahora están todos cariados; miren la boca, yo la tenía sana y ahora está toda infectada y asquerosa.

A veces este relojero bailaba y cantaba en su negocio como si tuviera desenroscado el cuello; a veces se enfurecía solo y golpeaba la frente contra cualquier cosa, para romperla. Daba vueltas por París en busca de su cabeza original y corría a todas las ejecuciones a buscar en el cesto donde se amontonaban las cabezas para ver si encontraba la suya.

Un día se encontró con un colega y hablaron del famoso milagro de San Dionigio, que caminaba con la cabeza en la mano y la besaba. El relojero sostenía con ardor que esto era posible, que no se trataba de un milagro, y se ponía a sí mismo como ejemplo. A lo que el otro estallaba con una risotada:

–Pero verdaderamente eres un descerebrado –le decía–, ¿cómo podía San Dionigio besar su propia cabeza? ¿con la punta de los zapatos?

Esta réplica inesperada desconcierta mucho al relojero, que se retira confundido en medio de burlas y risas. Nunca más volvió a hablar de la sustitución de la cabeza; se dedicó a su profesión con el mayor escrúpulo, pero prefirió no volver a abrir la boca para nada.

Esto lo cuenta siempre Pinel, para demostrar cómo la lógica a veces es una buena cura para la idiotez.


Texto de Ermanno Cavazzoni, quien fue invitado al último festival Filba de Buenos Aires.

El texto pertenece a Vidas breves de idiotas, casos reales de "santos idiotas" que el autor recogió investigando en el hospital mental Reggio Emilia y charlando con sus pacientes. La traducción es de Guillermo Piro y el texto fue originalmente publicado en el blog de Eterna Cadencia (http://blog.eternacadencia.com.ar/?p=9973#more-9973).

El más reciente número del suplemento Ñ, del diario argentino Clarín, trae una jugosa entrevista a Cavazzoni y de allí está tomada la fotografía: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/ficcion/Ermanno_Cavazzoni_0_568143414.html


09 octubre, 2011

Decálogo del escritor de minicuentos


Por José de la Colina
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1. Escribir o leer cuentos largos acorta la vida.
2. Escribir o leer cuentos cortos no alarga la vida, pero la enriquece.
3. En la naturaleza del cuento corto está el ser caprichoso, imprevisible e impuntual. No le gusta ser citado, previsto, preparado. El cuento corto simplemente sucede.
4. Que no te digan que el cuento corto no es profundo. Replícales con este, cortísimo y de quién sabe quién, que trata de toda la condición humana: “Nació, vivió, murió.”
5. No creas que suprimiéndole palabras a un cuento largo obtendrás un cuento corto. El cuento corto suele nacer ya con su justo número de palabras.
6. Un cuento, si corto, dos veces buen cuento.
7. Más vale cuento corto volando por los aires que novela larga arrastrándose por tierra.
8. El que a cuento corto mata… quizá de novela larga muera.
9. Un cuento de cincuenta páginas es un cuento corto si está narrado con la máxima velocidad. (Pero debes saber que es dificilísimo, prácticamente imposible, lograr esa velocidad en cincuenta páginas.)
10. Dios, si existiera, sería un cuento corto… aunque eterno.

Río Mixcoac, 12 de junio de 2004.

Tomado del blog de Gabriel Bevilacqua:
http://elefantefunambulista.blogspot.com/2011/07/decalogo-del-escritor-de-minicuentos.html


06 octubre, 2011

Bordeaux



Estaré este viernes y sábado en Bordeaux, invitado al festival Lettres du Monde.

El viernes 7, en la biblioteca multimedia de Le Haillan, dialogaré a las 19:00 con Jean-Marie Saint-Lu, excelente traductor de la amplia mayoría de mis libros al francés. El encuentro será animado por Martine Laval.

Lo mismo ocurrirá el sábado 8 en la mediateca Gabriela Mistral de Artigues-pres-Bordeaux, a las 11:00, en este caso con animación de Jean Laurenti.

Más tarde, el mismo sábado 8 a las 17:00, compartiré una mesa con el querido Andrés Neuman en la biblioteca municipal de Begles.

Este año, Lettres du Monde está consagrado a la Argentina. Otros invitados a lo largo del año han sido y serán: Silvia Barón Supervielle, Néstor Ponce, Carlos Salem, Arnaldo Calveyra, Laura Alcoba, Diego Vecchio, Elsa Osorio, Luisa Valenzuela y Sergio Chejfec.

Ver más en www.lettresdumonde.com

05 octubre, 2011

Perder la cabeza



Estoy siempre muy tranquilo cuando pierdo la cabeza. Porque es precisamente mi cabeza la que me impide estar tranquilo.

Romain Gary (Émile Ajar), Pseudo.

03 octubre, 2011

Manual de urbanidad para jovencitas

Pierre LOUYS


EN LA MESA

II

No meta y saque de su boca un espárrago mientras mira lánguidamente al joven que quiere seducir.


IV

No coja dos mandarinas a fin de añadirle unos cojones al plátano.


EN CLASE

VII

Si le dicen que el hombre se distingue del mono en que aquél no tiene rabo, no afirme que sí tiene.


EN EL BAILE

II

Si disfruta danzando, dígalo bajito. No lo grite.


VI

Una niña bien educada no orina en el piano.


DE VISITA

IX

No pregunte a una actriz dónde pasó sus años de prostíbulo. Infórmese por sus amigas.


SUPERSTICIONES

VI

Cuando pierda su virginidad, no recurra a San Antonio de Padua para recuperarla. San Antonio de la Tebaida meditó mucho sobre cuestiones sexuales; pero su homónimo no se complacía con estos asuntos.


EN LA IGLESIA

V

“Quienes conozcan algún impedimento para que este matrimonio sea celebrado, que hablen ahora o callen para siempre”, dice el sacerdote. Pero sólo es una fórmula. No se levante para revelar confidencias.


X

Durante la catequesis, si el joven sacerdote le pregunta qué es la lujuria, no le conteste entre risas: “Lo sabemos mejor que usted.”


EN EL TEATRO

II

Si ve que una bailarina tiene el cabello rubio y las axilas negras, no pregunte el motivo a gritos.


EN LA PLAYA

III

En el agua, no pida a los presentes permiso para hacer pipí. Hágalo sin autorización.


V

Si escribe obscenidades en los tabiques de la cabina, no las firme con el nombre de la señora que la precedió.


DEBERES PARA CON SU PADRE


I

Si su señor padre, enfurecido, le dice: “¡No eres mi hija!” No le responda entre carcajadas: “¡Hace mucho que lo sabía!”


Pierre Louÿs (1870-1925 ), Manual de urbanidad para jovencitas. Extractos (los más "suaves" y, entre ellos, algunos de mis favoritos) del manual que Louÿs publicó en 1917, unos veinte años después de sus famosas canciones de Bilitis.


02 octubre, 2011

Un creyente


Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
-Yo no –respondió el otro-. ¿Y usted?
-Yo sí –dijo el primero y desapareció.

Este relato pertenece supuestamente a un escritor inglés llamado George Loring Frost y fue incluido por Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo en su famosa antología de literatura fantástica. Todo permite suponer que el autor del cuento es el mismísimo Borges que, como el tal Frost, se llamaba Jorge y tenía un segundo nombre que empezaba con ele.

01 octubre, 2011

La novela del siglo XX



En ocasión del centenario de la editorial Gallimard, la Nouvelle Revue Française , por intermedio de Jean Rouaud, le pidió a una treintena de escritores que reflexionara en torno a la que a su juicio fue la "novela más representativa" del siglo XX. Las elecciones resultaron variadas, aunque muchos coincidieron en mencionar el Ulises de Joyce y diversas obras de Faulkner.

En dos textos se opta por un libro de Curzio Malaparte: Pierre Asouline prefiere Kaputt ("libro que crea su propio género") y Stéphane Audeguy recomienda La piel.

Martin Amis empieza hablando acerca de Lolita, de Nabokov, pero luego se inclina por Ruido de fondo de Don DeLillo y su breve texto incluye una interesante reflexión sobre el posmodernismo literario, que Amis compara con el Centro Pompidou de París: construcción que no oculta sus caños y sus cables.

Tahar Ben Jeloun y Florence Delay escogen Pédro Páramo, de Juan Rulfo. El texto de esta última destaca la frontera "flotante e imprecisa" entre vivos y muertos y la "violencia de la geografía". Para Delay, Rulfo ha plasmado una versión moderna del Purgatorio de Dante.

Alain Mabanckou opta por El túnel, de Ernesto Sábato, y comenta que "el verdadero escritor es el que alcanza la sobriedad". Mario Vargas Llosa elige el Ulises, de Joyce, porque "ninguna otra novela ha tenido hoy una influencia comparable en la evolución del arte novelesco". Para Javier Marías el libro más representativo del siglo XX es El gatopardo, de Lampedusa. Para Erri De Luca es El canto del pueblo judío asesinado, de Itzhak Katzenelson. Para Amos Oz es La Storia, de Elsa Morante.

Antonio Tabucchi se detiene en Si esto es un hombre, de Primo Levi, un libro que "le ha dado luz a las cenizas", y se muestra desacuerdo con los críticos "amantes de la formas elegantes" que plantean reservas ante el estilo de Levi. "A mí, por el contrario, siempre me ha parecido de muy alto nivel; por cierto, hay a menudo demasiado estilo, ya sabemos, en el caso de los autores mediocres".

29 septiembre, 2011

Pynchonwiki


Si el sueño incumplido de alguno de ustedes era tener una edición anotada de un libro como, por ejemplo, La subasta del lote 49, de Thomas Pynchon, "pynchonwiki" lo hace realidad. No hay más que ir a la página siguiente (http://cl49.pynchonwiki.com/wiki/index.php?title=Chapter_1) y, libro en mano (o en falda), cotejar el texto con las notas en la pantalla.

La pynchonwiki incluye también notas al pie a las otras novelas de Pynchon, más un extraño cortometraje inspirado en La subasta del lote 49. Es breve y una verdadera curiosidad:


28 septiembre, 2011

La hija de Dickens


La autora de estos cuadros es la pintora Kate Perugini (1839 – 1929), hija menor de Charles Dickens. Nació como Catherine Elizabeth Macready Dickens y se cuenta que fue la preferida de su padre. Su primer esposo fue el artista y escritor Charles Allston Collins, hermano menor del famoso novelista Wilkie Collins que era, a su vez, amigo íntimo de Dickens. Tras la muerte de Charles Collins, en 1873, Kate se casó con el pintor Charles Edward Perugini. Fue ante todo una retratista (su especialidad eran los niños) y trabajó también como modelo para otros pintores. Longeva, vivió casi noventa años y fue la fuente principal de Gladys Storey cuando en su libro Dickens and Daughter sacó a la luz el romance entre el novelista y la joven actriz Ellen Ternan.



27 septiembre, 2011

Romántico y realista


Por César Aira

Gran Romántico y Gran Realista, Balzac no lo es sucesivamente sino en los círculos concéntricos de su creación. En el centro de sus novelas suele haber un personaje angélico, proveniente del blanco y negro del folletín romántico, un personaje un tanto irreal de tan perfecto, pero que les da realidad a los demás. Se la da no sólo por contraste; no bastaría el contraste, porque los villanos que buscan la perdición de ese héroe o heroína “blanco” están recortados en el igual de esquemático “negro” correspondiente. La virtud funcional al realismo en el personaje central, la que corona y engloba a todas las demás, es el Desinterés. Eso hace que alrededor de él giren, imantados, todos los demás, a los que mueve el más exacerbado Interés. Es como si dos registros incompatibles empezaran a funcionar en un solo mecanismo, con los previsibles tropiezos y perplejidades; más que Romanticismo y Realismo, se diría que son Ficción y Realidad. No sólo a los ojos de los personajes “realistas” sino a los del mismo autor, el Desinteresado es una creación del espíritu, poética, sobrenatural, un tanto monstruosa. Balzac, con íntimo escándalo, toma distancia de él y especula y calcula como sus perseguidores.

El Gran Desinteresado, que por lo general es una mujer, se le hace sobrehumano a Balzac. Lo ve desde afuera, pero como no puede evitar identificarse, se sitúa precariamente dentro del personaje, y la tensión extrema de una posición que le es tan antinatural produce en el personaje una máxima fragilidad nerviosa. En contraste con la salud rebosante y la energía infatigable de los portadores del Interés, el Desinteresado está siempre al borde del colapso.

Los temblores y desmayos del Desinteresado, sus angustias de perseguido, sus pedidos de auxilio, sus renuncias sublimes, suenan en el texto de Balzac (le suenan a Balzac) a una etapa superada de la literatura, y amenazan con una contaminación que llevaría a la pérdida de interés por parte del lector. Pero ahí están los codiciosos, los portadores del Interés, para hacer avanzar la acción y absorber al lector.

Se diría que hay una identificación, por el contacto de los dos sentidos de la misma palabra, entre el interés económico que mueve a los personajes y el interés con que el novelista atrapa al lector. ¿Y no son lo mismo acaso? Después de todo, la novela es el género literario que acompañó el ascenso del capitalismo. Esa clase de interesados hubo siempre, pero fue el capitalismo el que les dio el mecanismo de conversión: las finanzas.

Un interés y otro, de cualquier modo, son lo mismo para Balzac, de eso no deja ninguna duda por la complacencia con la que se expande, por fin a su gusto, después de negociar los pasajes místicos o amorosos (en los que adhiere, con economía, a los clichés más serviciales), en las maniobras del dinero, y en el gusto con que maneja su léxico. No teme hacerse esotérico o directamente incomprensible: él se entiende, en el laberinto de letras de crédito, fianzas bancarias, sucesiones cruzadas, hipotecas, vencimientos, activos que mágicamente se vuelven pasivos, y viceversa. El lector no tiene más remedio que confiar en que sabe lo que hace, como el lector de novelas de mar, las de Conrad por ejemplo, confía en que se entienden en el barco cuando hablan en esa lengua propia que se inventaron los marinos para significar su autonomía del mundo terrestre.

La amenaza, que Balzac siente con fuerza, es que el apetito de dinero termine girando sobre sí mismo, desertificando el mundo. En un gesto de feliz sobrecompensación, frena esta amenaza usando al dinero, y al idioma del dinero, como clave que abre el tesoro del mundo material. Toda su leyenda biográfica se basa en el amor por los objetos, en su avidez insaciable de muebles, arte, ropa, joyas. Pero ese amor vuelve a ser lenguaje, porque toda su realidad es realidad escrita; quizá los objetos no estuvieron primero y las descripciones vinieron después a superponerse a ellos, sino que la necesidad de describir fue la que atrajo a los objetos. Y algo parecido podría decirse de la seducción que ejercía sobre él lo sobrenatural, inesperada en un amante tan sensual de lo concreto. Los fenómenos paranormales, las adivinaciones, y hasta la religión en su formato milagrero y supersticioso siempre están al acecho en sus novelas. Están ahí porque esos fenómenos requieren pruebas. El proceso al que se los somete para probarlos pone en escena las condiciones de existencia del mundo palpable, y esas condiciones son la materia de la obra de Balzac.

Fragmento del prólogo de César Aira a Ursule Mirouët de Honoré de Balzac (editorial La Compañía). Enlace original: suplemento Radar de Página/12, Argentina.