ejercicios estilísticos que nada tienen que ver con la novela misma; sin embargo, las primeras secciones de Dedalus, las partes intermedias de Bloom, la orgía de Nightown y el ensueño final de Molly destacan como la catedral inconclusa de Gaudí. Todo el esquema fracasa debido a la preferencia intelectual de Joyce por el lenguaje y no por la gente –no obstante, de algún modo logra la grandeza de un templo en ruinas que suge en la selva-, y quizá deba ser juzgado como un poema, como un festival de la imaginación.~Cyril Connolly: “Cien libros clave del movimiento moderno, 1880-1950”
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