17 febrero, 2014

Una generación perdida


Según el sitio web de Imperial War Museums, de los 15.022 artistas que participaron en la Primera Guerra Mundial, 2003 murieron, 3250 resultaron heridos, 533 fueron dados por desaparecidos y 286 acabaron como prisioneros. Una "generación perdida", según la célebre expresión que Hemingway le oyó decir a Gertrude Stein.

En su momento, al terminar el conflicto, la AEC francesa (Asociación de Escritores Combatientes) estimó que unos 560 escritores (sumando poetas, narradores, ensayistas y autores teatrales) habían muerto en la Gran Guerra, sólo en el bando francés. Sus nombres fueron grabados en el Panteón de París, en 1927. Aunque muchos de ellos son desconocidos, también los hay más o menos célebres como Alain-Fournier (autor de El gran Meaulnes), Gabriel-Tristan Franconi (fallecido el mismo año 1916 en que se publicaba su libro Un tel de l'armée française) o el poeta y ensayista Charles Péguy, cuya muerte fue incluso homenajeada en Alemania por la revista expresionista Die Aktion. Curiosamente, también en 1914 moría en la contienda de Zandvoorde el poeta alsaciano Ernst Stadler, traductor al alemán de buena parte de la obra de Péguy.

La sangrienta batalla de Gallipoli (evocada en una película de Peter Weir) causó la muerte, en 1915, de más de veinte mil británicos, diez mil franceses y once mil australianos y neozelandeses. Entre las víctimas estaba el poeta ingles Rupert Brooke, cuyo soneto idealista "El soldado", de 1914, suele recitarse aún en los aniversarios del conflicto: "Si muero, pensad esto de mí:/ que allí donde me entierren habrá un rincón de tierra extraña/ que para siempre será Inglaterra".

Hay otro poeta muerto tras la tradición (en los países aliados) de llevar amapolas cada 11 de noviembre en memoria a los caídos en la guerra. Son las amapolas que el médico militar canadiense John McCrae menciona en los versos de "Los campos de Flandes" (1915): "Somos los muertos/ Hasta hace poco sentíamos, vivos, la aurora y la tarde/ ahora yacemos inertes, amantes y amados,/ en los campos de Flandes".


 Wilfred OWEN

Inglés como Brooke, pero en las antípodas de su optimismo patriótico, Wilfred Owen no era poeta antes de alistarse. La dura experiencia en el frente (más su encuentro con el poeta Siegfried Sasoon, en un hospital militar) lo llevó a escribir versos como: "¿Doblarán las campanas por aquellos que mueren como ganado?". Faltaba muy poco para que terminara la guerra cuando Owen cayó muerto. Sus padres recibieron el telegrama con la terrible noticia el mismísimo 11 de noviembre, día del armisticio.

http://www.lanacion.com.ar/1663847-los-libros-de-la-gran-guerra