22 febrero, 2014

David Markson



El editor del Novy Mir empezó a leer un ejemplar de la prepublicación de Un día en la vida de Iván Denisovich en la cama.
Pero quedó tan impresionado que no sólo se levantó sino que se puso un traje y una corbata para terminar de leerlo con lo que consideró que era el debido respeto.

Planeando su Balzac, Rodin llegó a rastrear a un sastre que el novelista había empleado cuarenta años antes; y le encargó un traje con las medidas del muerto.

Thomas Hardy escribió una biografía de sí mismo minuciosamente saneada y en tercera persona y la dejó para que se viuda simulara haberla escrito.

Esto no es una novela, David Markson (La Bestia Equilátera, traducción de Laura Wittner)