25 octubre, 2016

Construcción


La atribución del premio Nobel a Bob Dylan ha instalado una polémica (bastante conservadora, a mi juicio) en la que muchas personas se preguntan si las letras de las canciones son literatura. Para argumentar en contra, se citan ejemplos de malas letras de canciones (que, ya sabemos, no faltan, más bien abundan), olvidando que el mismo argumento podría aplicarse para todos los géneros y que uno podría, entonces, dinamitar todos los premios Nobel de la historia citando ejemplos de malas novelas, de malos cuentos y de malos poemas....

Conozco y valoro la obra de Dylan, lo que no me impide afirmar que acaso otros letristas de música popular merecían también (o incuso más) el Nobel... Pienso sobre todo en gente como Leonard Cohen o Chico Buarque, que no solamente son eximios poetas/músicos, sino que también han publicado libros muy buenos, sobre todo en el caso del brasileño.

Estos últimos días los he pasado, como dice una hermosa canción de Jaime Roos, "con la mente en Buarque". No sé por qué. O, mejor dicho, sospecho un poco por qué: el azar (que no existe) me llevó a tropezar de nuevo con la que muchos consideran la mejor letra de la historia de la MPB (música popular brasileña) y que otros ponen, a lo sumo, indudablemente entre las mejores: "Construcción". Una canción en la que el verbo tropezar no es inocente, por cierto.

La primera versión de "Construcción" data de 1971 y fue incluida en el disco homónimo. Aunque existe una versión más actual, tan lograda como la primera:




"Construcao", como se llama en portugués la canción, cuenta la caída accidental de un obrero de la construcción. El hecho aparece anticipado en la primera canción del álbum, "Deus lhe pague", cuando Buarque habla de los "andamios colgantes de los que la gente tiene que caer".  Algo lógico en un álbum conceptual.

Por cierto, hay una coherencia absoluta entre la falsa monotonía de la línea melódica, las falsas repeticiones de la letra y la situación falsamente banal o intrascendente que se revela excepcional, a la postre, a causa de la caída. Y algo de esta falsa monotonía asoma en otra canción del álbum, llamada "Cotidiano", donde Buarque parece hacer una especie de ensayo previo a "Construcción" al tomar un verso que empieza diciendo "y me besa con boca de..." y motificar la palabra final del verso, que es también la palabra final de cada una de las cinco estrofas:

...y me besa con boca de mentol
...y me besa con boca de café
...y me besa con boca de pasión
..y me besa con boca de pavor.

(entre medio, al final de la tercera estrofa, Buarque efectúa un inteligente cambio de punto de vista y dice "...y me callo con boca de arroz")

"Construcción" nos habla, claro está, de la construcción de un edificio y de la muerte de un obrero que trabaja allí. Pero la letra también reflexiona sobre cómo se construye un relato. Y para ello echa mano al recurso de repetir con variantes una estructura.  

Es decir: la historia se narra varias veces. Tres veces. La historia es básicamente la misma, pero Buarque propone diferentes "versiones" (no lejos del espíritu de los Ejercicios de estilo de Raymond Queneau)  modificando el final de cada verso y siempre echando mano a palabras esdrújulas. A diferencia de "Cotidiano",  las palabras finales esta vez son las mismas o casi las mismas en cada estrofa, salvo que Buarque las ha reorganizado  en un orden diferente... Intercambiándolas "ladrillo con ladrillo en un diseño mágico", podríamos decir parafraseando su canción.

En versión original, es así:

Amou daquela vez como se fosse a última
Beijou sua mulher como se fosse a última
E cada filho seu como se fosse o único
E atravessou a rua com seu passo tímido
Subiu a construção como se fosse máquina
Ergueu no patamar quatro paredes sólidas
Tijolo com tijolo num desenho mágico
Seus olhos embotados de cimento e lágrima
Sentou pra descansar como se fosse sábado
Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe
Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago
Dançou e gargalhou como se ouvisse música
E tropeçou no céu como se fosse um bêbado
E flutuou no ar como se fosse um pássaro
E se acabou no chão feito um pacote flácido
Agonizou no meio do passeio público
Morreu na contramão atrapalhando o tráfego



Amou daquela vez como se fosse o último
Beijou sua mulher como se fosse a única
E cada filho seu como se fosse o pródigo
E atravessou a rua com seu passo bêbado
Subiu a construção como se fosse sólido
Ergueu no patamar quatro paredes mágicas
Tijolo com tijolo num desenho lógico
Seus olhos embotados de cimento e tráfego
Sentou pra descansar como se fosse um príncipe
Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo
Bebeu e soluçou como se fosse máquina
Dançou e gargalhou como se fosse o próximo
E tropeçou no céu como se ouvisse música
E flutuou no ar como se fosse sábado
E se acabou no chão feito um pacote tímido
Agonizou no meio do passeio náufrago
Morreu na contramão atrapalhando o público



Amou daquela vez como se fosse máquina
Beijou sua mulher como se fosse lógico
Ergueu no patamar quatro paredes flácidas
Sentou pra descansar como se fosse um pássaro
E flutuou no ar como se fosse um príncipe
E se acabou no chão feito um pacote bêbado
Morreu na contra-mão atrapalhando o sábado