25 junio, 2015

El lío gordo del Aleph engordado



Hoy en La Nación, Maximiliano Tomas publica una excelente columna  sobre el caso Katchadjian y el juicio que María Kodama ha entablado contra él y contra El Aleph engordado. Algunos extractos:

Por Maximiliano Tomas

El asunto es así de sencillo: en marzo de 2009 el escritor y docente universitario Pablo Katchadjian (Buenos Aires, 1977) imprimió, en edición de autor, pagando todos los costos, doscientos ejemplares de un libro de cincuenta páginas titulado El Aleph engordado. Siguiendo procedimientos similares a los que ya había utilizado en El Martín Fierro ordenado alfabéticamente (2007), Katchadjian continuaba así con una serie de homenajes y experimentos con los clásicos de la literatura argentina (...) El Aleph engordado es precisamente lo que su nombre indica: Katchadjian tomó uno de los cuentos más célebres de Jorge Luis Borges y lo intervino (en el sentido en que se suelen "intervenir" obras en el arte contemporáneo) agregándole grasa, es decir, palabras de más. Así, el texto pasó a tener más del doble de su peso original: de las saludables cuatro mil palabras de Borges a las obesas nueve mil seiscientas finales de Katchadjian. Una frase de Borges como "Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada: había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza" pasó a transformarse, por ejemplo, en: "Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada como una torre italiana; había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis racional, una decisión involuntaria". 
Jugando incluso con la posdata de Borges incluida en El Aleph, Katchadjian incluyó una segunda posdata, de 2008, en donde explicaba cuál había sido su ejercicio de "engorde": "El trabajo de engordamiento tuvo una sola regla: no quitar ni alterar nada del texto original, ni palabras, ni comas, ni puntos, ni el orden. Eso significa que el texto de Borges está intacto pero totalmente cruzado por el mío, de modo que, si alguien quisiera, podría volver al texto de Borges desde éste".
Hasta aquí los hechos, de los cuales, en su momento, casi nadie tomó nota. Katchadjian regaló la mayor parte de los libros a amigos y allegados, y puso a la venta el resto, a un precio de 15 pesos. Este último acto, en apariencia intrascendente, le traería consecuencias inimaginables al día de hoy.
Tres años después, en 2011, cuando del libro de Katchadjian existía apenas un recuerdo y algunos ejemplares dispersos, María Kodama, viuda de Borges y heredera de todos los derechos de su obra, demandó al escritor por plagio, de acuerdo a la actual Ley 11.723 de Régimen Legal de la Propiedad Intelectual. ¿Habrá Kodama realmente pensado que Katchadjian copió a Borges intentando extraer alguna ganancia de aquel homenaje? ¿Habrá querido castigarlo por utilizar un cuento de Borges sin solicitarle autorización? ¿O en verdad pensó en convertir este caso en un ejemplo para evitar, en el futuro, que nadie se acerque con intenciones non sanctas a la obra de su ex marido? No lo sabemos. Lo cierto es que Katchadjian fue sobreseído dos veces, y todo parecía haber concluido, hasta que el 18 de junio la Cámara de Casación se hizo eco de la apelación del abogado de Kodama y decidió procesarlo, dictarle un embargo de 80 mil pesos sobre sus bienes y avanzar con la causa. Lo que puede derivar, en un hecho sin precedentes, en una pena para un escritor argentino de hasta seis años de prisión. (...) A nadie pueden caberle dudas de que Katchadjian no perseguía intereses comerciales con un libro de tirada reducida, que no fue distribuido en librerías, y cuyos ejemplares fueron en su mayor parte obsequiados. Un asunto así se saldaría con una compensación sencilla: supongamos que Katchadjian percibió 15 pesos por la mitad de la tirada que no regaló, unos 100 libros. Entonces le debería a Kodama unos 1500 pesos, o una actualización de ese importe al día de hoy, más intereses.
También es evidente que no hubo dolo ni defraudación, como argumenta su abogado, el también escritor Ricardo Strafacce: Katchadjian no pretendió engañar a nadie, ya que su broma está señalada desde el mismo título, El-Aleph-engordado.
Uno puede tratar de entender, por forzadas que parezcan, las razones de María Kodama en su intento de perseguir y denunciar la utilización de la obra de su ex esposo, incluso si ese hombre fue el que nos enseñó que la literatura es sobre todo tradición, que no pertenece a nadie o, lo que es lo mismo, nos pertenece a todos. Más complicado es ponerse en el lugar del juez y de la Cámara, que primero creen en algo para más tarde volver sobre sus pasos, y que ponen, bien entrado el siglo XXI, a un escritor en la antesala de un juicio inédito. Cualquiera conoce el principio de igualdad ante la ley: las normas deben aplicarse a todos por igual. Pero también existen la lógica, el sentido común y los atenuantes. Cuando el texto de la ley no contempla el paso del tiempo, el devenir de la historia y los cambios culturales, es decir, cuando no vela por el bien del hombre, sujeto para el que fue creada, y pone por encima de él otros intereses, puede conducir a aberraciones como esta

 El resto del texto (enlace original), aquí:
http://www.lanacion.com.ar/1804691-el-insolito-caso-literario-que-se-dirime-en-tribunales

Para apoyar a Katchadjian:
https://www.facebook.com/pages/Apoyo-a-Pablo-Katchadjian/1599418800322990

4 comentarios:

Marie dijo...

Estimado Eduardo, yo me quedo con este fragmento de la nota de Maximiliano Tomás para La Nación:"¿Habrá Kodama realmente pensado que Katchadjian copió a Borges intentando extraer alguna ganancia de aquel homenaje? ¿Habrá querido castigarlo por utilizar un cuento de Borges sin solicitarle autorización? ¿O en verdad pensó en convertir este caso en un ejemplo para evitar, en el futuro, que nadie se acerque con intenciones non sanctas a la obra de su ex marido? No lo sabemos" Preguntar(nos),cuestionar(nos),repensar(nos), me parece un buen punto de partida para abrir este tradío pero my oportuno debete. Un abarzo!

P/D: Mi apoyo al escritor

Lu dijo...

Los fundamentalistas de Borges.
Gente rara.

Paula dijo...

Considero increíble la actitud de Kodama, la hipertextualidad o intertextualidad entre obras es esencial para la literatura, el mismo Virgilio se basó en Homero para escribir su Eneida, y luego Joyce en Virgilio para crear su Ulises,por citar un ejemplo clásico de diálogo entre textos.
Me parece un atentado contra la libertad de escribir y de hacer literatura, que es siempre un tejido de textos. No creo que pueda considerarse plagio un libro que ya en el mismo título nos advierte la fuente en la que se basa.
No comprendo la actitud de Kodama ni el beneficio que ella puede sacar de esto,ojalá no llegue este autor a la cárcel por el simple hecho de hacer literatura.

Pia dijo...

La ley es mala y vieja, pero ese no es el problema aquí. Lamentablemente la Cámara cometió un serio error en hacer lugar a la querella penal, el hecho no reune los requisitos de dolo, aqui los hechos son claros en cuanto a que el segundo autor no quiso perjudicar ni engañar a nadie, quiso por el contrario hacer una obra nueva, un experimento, que tal vez es parte del juego de un escritor.
El problema con Kodama es que ella considera -segun sus propios dichos en TN que nadie esta a la altura de Borges para tomarse tal atribución. Si hubiera demandado por sede civil, ahi sí la ley sería el problema, ya que la ley no contempla una excepcion a los derechos exclusivos, cosa que debiera hacer para que el juez pueda juzgar teniendo en cuenta ciertas pautas que puedan establecer una excepcion a los derechos exclusivos del autor