26 abril, 2014
Milagros de la pobreza
Mi amigo Isaías necesitaba un empleo. Entonces publicó un aviso: Joven decidido, entusiasta, aptitudes, teléfono... Nadie podía precisar si se trataba de una solicitud o de una oferta de empleo. Y llovieron los pedidos: casos realmente conmovedores. Postergaciones inexplicables. Jóvenes aptos, llenos de posibilidades, que por un motivo u otro habían sido olvidados. Él no podía ciertamente ofrecerles el empleo que necesitaban, pero, a lo menos, podía responder sus cartas, calmar algunas de sus inquietudes, darles algunas esperanzas... Y en eso pasó Isaías todo el tiempo de su juventud que hubiese debido destinar a labrarse una situación.
"Milagros de la pobreza", de Edgar Bayley.
Incluido en "Vida y memoria del Doctor Pi (y otras historias)"
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