23 abril, 2014

El plomero



Esto me recuerda la historia del loro que pregunta "¿quién es?" cuando llaman a la puerta. Tras la puerta, el hombre responde: "El plomero". La puerta sigue cerrada. El hombre golpea de nuevo. "¿Quién es?", pregunta el loro. "El plomero". Toc, toc. "¿Quién es?". "¡El plomero!". Y así todos los días hasta que el plomero, harto, derriba la puerta y cae muerto en la alfombra, víctima de un ataque cardíaco, a los pies de la jaula del loro. De regreso, los dueños de la casa encuentran al muerto en la alfombra. "¿Quién es?", pregunta la mujer. "El plomero", dice el loro. El asunto, desde luego, es saber si está respondiendo a la pregunta de la mujer. Y la respuesta, desde luego, es sí o no. Se trata de un loro, no lo olvidemos.

Percival Everett, "Erasure"