05 abril, 2014

Ficcioteca



Entre las proverbiales aficiones de los escritores destaca, como se sabe, la de inventar libros que no fueron escritos jamás, que tal vez no se escriban jamás, pero que ellos glosan, comentan, elogian o hasta descalifican como si realmente existiesen. Autor de Mille et un livres imaginares, grueso volumen que parece mentira, pero es real, dedicado a esos muchos libros que parecen reales,  pero son mentira, Jacques Geoffroy también administra desde hace años un sitio web al que llama Ficcioteca (Fictiothèque), el cual consiste en un edificio imaginario con sala de lectura, guardarropas, cafetería, toilettes y, por supuesto, los preciados anaqueles. Allí están, pero no están, L'Adorant de Hubert d’Entragues (invención por Remy de Gourmont), la Teoría de la voluntad de Raphaël de Valentin (invención de Balzac), Le Champignon mystérieux, de Clare Quilty (Nabokov), La tierra de Carlos Argentino Daneri (Borges), De renibus de Malpighi (Perec) y centenares de obras cuyo polvo y olor a tinta son también imaginarios.

http://fictiotheque.free.fr/