28 noviembre, 2011

Mona Lisa encuentra a Buda


Allá arriba, en el cielo, las cortinas ondularon, las cortinas ondularon, las cortinas ondularon y Mona Lisa entró por un extremo de una pequeña sala en la que colgaban muchas cortinas.

Allá arriba, en el cielo, las cortinas ondularon, ondularon, ondularon, y el Buda entró en la sala por el otro extremo.

Se sonrieron.

Spencer Holst, El idioma de los gatos (ediciones De la flor)

26 noviembre, 2011

Escribir según Edith Wharton


La verdadera originalidad no busca una nueva forma, sino una nueva visión. Esa visión nueva, personal, se logra solo mirando al objeto representado durante el tiempo suficiente para que el escritor lo haga suyo.

El autor nunca dará lo mejor de sí mismo mientras no cese de pensar en sus lectores (y en su editor, y en su editorial) y comience a escribir no para sí mismo, sino para ese otro yo con el que el artista creativo está siempre en misteriosa correspondencia.


Hay al menos dos razones por las que un tema se expresará mejor en una novela que en un relato. Pero ninguna de las dos razones se basa en el número de eso que se podría llamar, con toda conveniencia, incidentes o sucesos externos (…) Lo que distingue a un tema que requiere más espacio para desarrollarse es, en primer lugar, el despliegue gradual de la vida interior de sus personajes y, en segundo lugar, la necesidad de provocar en la mente del lector esa sensación de transcurso del tiempo.


La principal diferencia técnica entre el relato y la novela puede resumirse diciendo que la situación es la preocupación principal del cuento, mientras que el personaje es la de la novela.


Fragmentos de "Escribir ficción", de Edith Wharton (traducción y prólogo de Amelia Pérez de Villar). Muy bien traducido y muy recomendable.


25 noviembre, 2011

Medir el tiempo


Yo le dije: "¿Cuánto tiempo hace, doctor?"
Y él me dijo: "Calcúlelo por mi cabello. Era ella quien me lo cortaba."

La hojarasca, Gabriel García Márquez

23 noviembre, 2011

El llanto de Craso


A veces me comparo en pensamiento con aquel Craso, el Orador, del que cuentan que tomó un cariño tan extraordinario a una morena mansa de su estanque, un pez opaco, mudo, de ojos rojos, que se convirtió en tema de conversación de la ciudad; y cuando en cierta ocasión, Domiciano, queriendo tacharle de chiflado, le reprochó en el senado haber vertido lágrimas por la muerte de aquel pez, Craso le contestó: "De ese manera hice yo a la muerte de mi pez lo que vos no hicisteis al morir vuestra primera, ni vuestra segunda mujer".

No sé cuantas veces ese Craso con su morena me viene a la cabeza como un reflejo de mi propio yo, arrojado sobre mí por encima del abismo de los siglos. Pero no por la respuesta que dio a Domiciano. La respuesta puso a los reidores de su lado, de manera que el asunto se disolvió en una broma. Pero a mí el asunto me afecta, el asunto, que habría seguido siendo el mismo, aunque Domiciano hubiese vertido por sus mujeres lágrimas de sangre del más sincero dolor. En tal caso, Craso aún seguiría estando enfrente de él con sus lágrimas por su morena.

Hugo von Hofsmannsthal, Carta de Lord Chandos. Traducción de Antón Dieterich.

22 noviembre, 2011

Hubert Nyssen

La semana pasada murió el fundador de la editorial francesa Actes Sud, Hubert Nyssen. Tuve el enorme honor de no solo de que Nyssen publicara por Actes Sud varios de mis libros, sino también de que incluyera uno de mis relatos ("Retrospectiva de Bernabé Lofeudo") en su colección "Un endroit où aller" y de que escribiera también un texto conmovedor (un posfacio especial) para un libro que editamos con La Companía: Nabokov y su Lolita, de Nina Berberova. Así lo recordó Guillermo Schavelzon en el diario El País, de España:

Entrar en la edición es como entrar en la crisis. Y está muy bien que así sea, la crisis aviva la edición ("La sabiduría del editor", 2006).

Nacido en Bruselas (Bélgica) en 1925, Hubert Nyssen fundó en 1978 una de las mejores y más coherentes editoriales independientes de Francia, Actes Sud. Publicó más de 5.000 obras literarias extranjeras en un país en el que se traducía poco. Logró un posicionamiento excepcional en las librerías y una imagen gráfica que hoy sigue caracterizando a los libros de la casa. Nyssen pasó a la fama al descubrir -hace 25 años- a dos escritores desconocidos en Europa, Nina Berberova y Paul Auster.

Actes Sud fue la única editorial de provincias que creció a nivel internacional, sin dejar nunca su sede en Arles, en la Provenza francesa. Se casó con Christine Le Boeuf, una de las más reconocidas traductoras de inglés, que ganó prestigio por cuenta propia y hoy selecciona cuidadosamente los textos que traduce (Paul Auster, Siri Husvedt y Alberto Manguel entre otros).

Desde los comienzos de su actividad se veía siempre a Nyssen, con su abundante cabellera blanca, corriendo por los pasillos de la feria de Fráncfort, buscando obras raras de esas que los demás editores franceses no querían.

Logró algo excepcional: sus libros son inigualables por su contenido, pero también por su característico y atípico formato alargado, con un diseño gráfico de cubierta y un manejo de la tipografía sorprendente por lo moderno y eficaz. Al cumplir 70 años, después de armar un excelente equipo directivo, decidió retirarse para retomar su tarea original de escritor. Publicó en total 16 novelas, 21 libros de ensayo, ocho poemarios, cuentos, guiones de cine y traducciones. Más de la mitad de su prolífica obra tras dejar la dirección de la editorial. Sus carnets están llenos de historias vinculadas al mundo del libro y el arte, escritas con un estilo literario brillante y no poniéndose nunca en primer lugar frente a las grandes figuras, lo que otorga especial valor a los testimonios. No se trata de conjuntos de anécdotas, sino de reflexiones profundas sobre el arte, la literatura y la edición muy lejos de la banalidad. Con la muerte de Hubert Nyssen se va otro de los pocos editores de raza que quedaban en Europa.

En España se pueden leer La sabiduría del editor (Trama), Los desgarrados (La Otra Orilla) y el infantil La extraña guerra de las hormigas (Lumen).

21 noviembre, 2011

Cuestionario Proust

La gente de la web Sigue Leyendo me pidió que contestara el cuestionario Proust. Hice lo mejor que pude y este es el resultado:

Su virtud favorita. La curiosidad

La cualidad preferida en una persona. La lealtad a sí mismo, la integridad.

La cualidad que te define. Urbanidad y simpatía. La prueba es que ya me empiezas a tutear después de haber empezado tratándome de usted.

Qué aprecias más en un amigo. Inteligencia, generosidad y lealtad no obsecuente.

Tu principal defecto. La distracción y la impaciencia.

Tu ocupación favorita. Leer y escribir, oír música, ver cine y otras cosas más privadas.

Cuál es tu idea de felicidad. El mar. El amor.

Cuál es tu idea de la desgracia. Cualquier clase de tiranía y ser aficionado (como lo soy) al Club Atlético Banfield, equipo de fútbol argentino.

Si no fueras tú, ¿quién te gustaría ser? Mi hijo.

Dónde te gustaría vivir. En la Buenos Aires de los años 1950 -1960.

Tu pájaro favorito. El luduan: pájaro chino que detecta la verdad.

Tus autores de ensayo preferidos. Muchísimos. Pero, ya que es un cuestionario Proust, nombremos a Bergson.

Tus poetas favoritos. Apollinaire, Eluard, Ungaretti, Montale, Wallace Stevens, Williams C. Williams, Jorge Guillén, Vallejo… Y muchos más. ¿Vale incluir en la lista a Gómez de la Serna?

Tus héroes de ficción predilectos. Los de la infancia son imborrables.

Tus heroínas de ficción predilectas. Idem.

Tus pintores y músicos favoritos. Tantos… Principalmente músicos.

Tus héroes en la vida real. Los famosos, en su mayoría, son artistas; pero los no famosos son acaso los verdaderos héroes.

Tus heroínas en la vida real. Idem.

El personaje histórico que más detestas. Hitler, Videla y todos sus imitadores.

Tu comida y bebida favoritas. Toda clase de comida. Bebidas: agua, vino, té o café.

Tus nombres favoritos. Mariel. Ulises. Y los nombres tan curiosos que utilizan los uruguayos, tan ajenos al santoral.

Lo que más odias. El crimen, la injusticia, la brutalidad.

El episodio militar que más admiras. El desembarco de Normandía y los juicios de Nuremberg.

La reforma que más admiras. ¿La buena reforma arquitectónica? Hay tantas espantosamente hechas…

El talento natural que te habría gustado tener. Oído absoluto

Cuál es tu estado de ánimo actual. Razonablemente sereno, con nubosidad variable.

Con qué te muestras más tolerante. Con los defectos ajenos que reconozco en mí.

Enlace original: http://www.sigueleyendo.es/eduardo-berti-contesta-el-cuestionario-proust/

18 noviembre, 2011

Presentación



Hoy viernes sale a la venta en Argentina mi nueva novela, El país imaginado (premio Emecé 2011), y se presenta a las 19:30 en Dain Usina Cultural, Nicaragua 4899, ciudad de Buenos Aires. La presentación estará a cargo de Pedro Mairal y Leopoldo Brizuela. La entrada es pública y gratuita.


15 noviembre, 2011

El lector inspirado



Un poeta –no les choquen mis palabras– no tiene como función sentir el estado poético: eso es un asunto privado. Tiene como función crearlo en los otros. Se reconoce al poeta –o al menos cada uno reconoce al suyo– por el simple hecho de que convierte al lector en "inspirado". La inspiración es, positivamente hablando, una graciosa atribución que el lector concede a su poeta: el lector nos ofrece los méritos trascendentes de las potencias y las gracias que se desarrollan en él. Busca y encuentra en nosotros la causa maravillosa de su admiración.

Paul Valéry, Teoría poética y estética (La balsa de la Medusa, Madrid). Traducción de Carmen Santos.

14 noviembre, 2011

Reglas de juego



Para decidir si algo está «bien» o «mal» tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.

Por ejemplo, está prohibido escribir: «la abuela se parece a una bruja». Pero sí está permitido escribir: «la gente llama a la abuela "la Bruja"».

Está prohibido escribir: «el pueblo es bonito», porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.

Del mismo modo, si escribimos: «el ordenanza es bueno», no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: «el ordenanza nos ha dado unas mantas».

Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. «Nos gustan las nueces» y «nos gusta nuestra madre» no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.

Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.

Agota Kristof, "El gran cuaderno" Novela breve, incluida en el muy aconsejable Claus y Lucas (El Aleph Editores), traducción de Ana Herrera y Roser Berdague.

11 noviembre, 2011

Metáfora olvidada

Por verdadero se entiende tan solo aquello que usualmente es la metáfora acostumbrada; por consiguiente, sólo una ilusión que se ha hecho familiar por un uso frecuente y que ya no es percibida como ilusión: metáfora olvidada, es decir, una metáfora de la que se ha olvidado que es una metáfora.

F. Nietzsche, "Escritos sobre retórica"

10 noviembre, 2011

Lectura en el Festival Ñ


Mañana viernes a las 17:30 estaré leyendo en público en el marco de la tercera edición del festival Ñ de Literatura que se realiza en el Círculo de Bellas Artes de Madrid los días 11 y 12 de noviembre, organizado por la revista Ñ de España.

Leeré una serie textos breves poco conocidos, algunos microcuentos de La vida imposible y también fragmentos de mi nueva novela: El país imaginado (premio Emecé 2011), que sale a la calle la semana que viene en Argentina.

El programa completo del festival puede consultarse aquí:

http://www.circulobellasartes.com/ag_humanidades.php?ele=202


Más información del festival:

http://www.revistaparaleer.com/festival-ene-madrid2011

09 noviembre, 2011

Las monas viajeras



Un día las monas decidieron hacer un viaje de aprendizaje. Camina que camina, se pararon y una preguntó:

— ¿Qué es lo que se ve?

— La jaula de un león, el estanque de las focas y la casa de la jirafa.

— Qué grande es el mundo y qué instructivo es viajar.

Siguieron el camino y se pararon sólo al mediodía.

— ¿Qué es lo que se ve ahora?

— La casa de la jirafa, el estanque de las focas y la jaula del león.

— Qué extraño es el mundo y qué instructivo es viajar.

Se pusieron en marcha y se pararon sólo a la puesta del sol.

— ¿Qué hay para ver?

— La jaula del león, la casa de la jirafa y el estanque de las focas.

— Qué aburrido es el mundo: se ven siempre las mismas cosas. Y viajar no sirve precisamente para nada.

Claro: viajaban, viajaban, pero no habían salido de la jaula y no hacían más que dar vueltas en redondo como los caballos del tiovivo.

Gianni Rodari, "Las monas viajeras", tomado de "Cuentos por teléfono
"

08 noviembre, 2011

Lo divino en la comedia humana

Comentario de "Ursule Mirouet", de H. de Balzac (el título más reciente que hemos publicado con La Compañía), en el diario "El Litoral" de Santa Fe, Argentina.

Por Julio Anselmi

“Ursule Mirouët”, de Honoré de Balzac. Traducción y posfacio de Mariano García. Introducción de César Aira. La Compañía. Buenos Aires, 2011.

En su voluminoso y olvidado libro sobre Balzac, Ezequiel Martínez Estrada se detiene a estudiar en un capítulo la importancia de la herencia y el azar en la Comedia humana y señala, justamente, que Ursule Mirouët “es, por excelencia, la novela de la herencia en que el misterio genético se presenta bajo el aspecto macroscópico de la telepatía, la hipnosis, la adivinación onírica, la comunicación con los muertos. Es, además, aquélla en que con mayor abundancia se habla de las genealogías”.

La presentación de las ramas vivientes de esas genealogías en el pueblito de Nemours, acompañada de esa descripción tan contundente del “soma” de los personajes a los que era tan afecto Balzac, ocupa la primera parte de Ursule Mirouët. Con razón señalaba Benedetto Croce que en Balzac no hay pintura de caracteres o ambientes “que no hiperbolice hasta convertirlos en maravillosos y fantásticos”.

En el mundo cerrado de Nemours, los descendientes de cuatro familias entremezcladas esperan heredar al rico doctor Minoret, viudo de Ursule Mirouët. Pero este solitario ha tomado bajo su protección a la sobrina nieta de su mujer, llamada ella también Ursule Mirouët, y el suceso que irrumpe como la explosión de un volcán es que el viejo ateo irredento aparece un día yendo a la iglesia con su pupila. Desde luego -se ajetrean los herederos- si la bobita ha conseguido lograr tal milagro en el incrédulo, nada le impedirá arrebatarle a medio pueblo la ansiada fortuna. Y aquí sí entramos en el corazón de la novela, que como indica Mariano García en el posfacio de la cuidada edición de La Compañía, gira alrededor de los revenants (aparecidos) y los revenus (ingresos).

Porque en medio de las intrigas bien terrenales, materiales y mezquinas que giran en torno a la herencia del buen doctor, hacen su ingreso las inconciliables bandas de los creyentes y de los incrédulos, centradas en las rencillas que los enciclopedistas teístas (“que deificaban todo antes que admitir la existencia de un Dios”) y la academia ortodoxa de medicina (en las que siempre estuvo enrolado el doctor Minoret) mantenían con los experimentadores del mesmerismo, de las fuerzas electromagnéticas, del hipnotismo, de la frenología, de la telepatía, amén de los seguidores del místico Emanuel Swedenborg, corriente con la que evidentemente simpatiza Balzac. Ernst Curtius escribió que “la ciencia moderna no podía satisfacer al demonio del conocimiento que arrastraba a Balzac... La ciencia humana no es más que una ‘nomenclatura’. No nos conduce hasta las regiones profundas de las causas, por lo que Balzac, como Fausto, retornará a la magia para encontrar la clave de la naturaleza”.

En unas maravillosas páginas de esta novela el doctor acepta la invitación de un antiguo enemigo que le propone “fulminar su incredulidad con pruebas positivas”. Y lo logra a través de una médium que en París cuenta al doctor lo que hace y piensa la jovencita sobrina allá lejos en Nemours. A la par que el doctor conoce la grandeza de alma y la devoción de la joven y viviente Ursule, también descubre que ella guarda un secreto de amor en su corazón, y que el enamorado no es él.

A partir de allí la novela despliega una cada vez más apasionante y folletinesca trama de intrigas de un feroz realismo, a la par que el mundo del espíritu y del más allá se decide a intervenir para perseguir finalmente a ávidos y estafadores.

Enlace original:
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2011/11/05/arteyletras/ARTE-03.html