14 noviembre, 2011

Reglas de juego



Para decidir si algo está «bien» o «mal» tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.

Por ejemplo, está prohibido escribir: «la abuela se parece a una bruja». Pero sí está permitido escribir: «la gente llama a la abuela "la Bruja"».

Está prohibido escribir: «el pueblo es bonito», porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.

Del mismo modo, si escribimos: «el ordenanza es bueno», no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: «el ordenanza nos ha dado unas mantas».

Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. «Nos gustan las nueces» y «nos gusta nuestra madre» no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.

Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.

Agota Kristof, "El gran cuaderno" Novela breve, incluida en el muy aconsejable Claus y Lucas (El Aleph Editores), traducción de Ana Herrera y Roser Berdague.

1 comentario:

Fak dijo...

¡Muy interesante! Me hizo acordar a un taller de creación narrativa dictado por un escritor mexicano en el FILBA 2010. En este taller se aconsejaba la descripción indirecta a la directa, un recurso básico pero esencial.
Te escuché en Basta de todo el lunes pasado. Te felicito por el premio y por este blog. Te sigo leyendo.
Un abrazo, Facundo.