23 septiembre, 2016

Zeto y Anfión


Acerca de Zeto y Anfión cuenta Hesíodo, entre otros, que con una cítara habían construido el muro de Tebas. Pero algunos pensaron que mientras tocaban la cítara las piedras iban subiendo por sí mismas hasta formar la fortaleza.

La verdad fue la siguiente. Ambos eran muy destacados citaristas y hacían presentaciones recibiendo una paga por ello. Pero por aquel entonces los hombres no tenían dinero en metálico. Por esto, Anfión y la gente que lo rodeaba anunciaron que quien quisiera oírlos fuese a colaborar en la construcción de la muralla. ¡Y ciertamente no fueron las piedras las que escucharon e hicieron caso! Entonces, con razón, decían los hombres que con la lira fue levantada la muralla.



 Este texto pertenece a Historias increíbles, de Paléfato (traducción de Mariana Dimópulos), libro que acaba de publicar en Argentina la editorial La Compañía, que así inicia una segunda etapa.  

Paléfato es al día de hoy una figura enigmática. En base a indicios escasos -tanto internos al texto de las Historias increíbles como pertenecientes a otras fuentes de la antigüedad- podemos suponer que residió en Atenas, fue coetáneo de Alejandro Magno y discípulo de Aristóteles. Sí se sabe con certeza que su obra gozó de mucha popularidad en el medioevo bizantino. Prueba de ello son los más de treinta manuscritos que conservan parcial o totalmente su obra. Su obra, al parecer escrita hacia fines del siglo IV a. C., se dedica a dar explicaciones racionales a los mitos que circulaban en la antigua Grecia. Acusando a estos relatos de fantasiosos y risibles, se propone convertir lo increíble en verosímil. Sin embargo su arte no está exento de comicidad ni de otro tipo de fantasía: la fantasía racionalista.