21 febrero, 2016

Obituario


 En Chile hay numerosos Carlos González Vargas. Algunos se han ido muriendo y en todo caso absolutamente todos se van a morir, lo que no es óbice para que vayan a seguir naciendo otros Carlos González Vargas. Los Carlos González Vargas nacen en provincia, pero sienten un atractivo irresistible hacia Santiago y en esta ciudad se congregan y, para distinguirse unos de otros, echan mano del ingenioso recurso de ponerse un segundo nombre: por ejemplo, mi amigo Carlos González Vargas se llama oficialmente Carlos Alfonso González Vargas. Otro notable recurso diferenciador son los hipocorísticos: por ejemplo, a Carlos González Vargas le decimos también Carlitos, lo que evita toda posible confusión.

Fue así como, siguiendo su destino, Carlos González Vargas llegó a Santiago procedente de Futrono y en seguida adoptó el nombre oficial de Carlos Raúl González Vargas y años más tarde, al entrar a trabajar en el Liceo de Aplicación, adoptó el hipocorístico de Guatón, para distinguirse del entonces rector don Carlos González Vargas (Q.E.P.D.), también conocido como don Gonzalito.

Hoy he recibido, desolado, la noticia de que un camión nos atropelló a Carlos González Vargas; termina su carta mi inconsolable amigo Carlos González Vargas diciendo que son muchos los que han perdido para siempre algo de sí mismos.



Andrés Gallardo (Santiago de Chile, 1941), profesor emérito de la Universidad de Concepción y miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua. Su obra narrativa está compuesta por los siguientes libros: Historia de la literatura y otros cuentos (1982), Cátedras paralelas (novela, 1985), La nueva provincia (novela, 1987), Obituario (relatos breves, 1989), Estructuras inexorables de parentesco (relatos, 2001), Tríptico de Cobquecura (nouvelles, 2006).