09 junio, 2014

Inmersión


...en las novelas que de tanto en tanto he leído siempre me ha parecido que piden demasiado a los lectores aquellos autores que empiezan sus narraciones con furia, en el mismo centro de la acción, en vez de acercarse o deslizarse lentamente a la misma. Tal zambullida en la vida y el mundo de un tercero, como la zambullida en el río Choptank a mediados de marzo, me parece que tiene muy poco de agradable. Ven conmigo, lector, y no temas por tu débil corazón; yo también tengo uno y sé muy bien la conveniencia de meter primero un dedo, luego un pie, después una pierna, muy lentamente los muslos y el estómago, y por último, todo tu ser en mi historia y tomándote mucho tiempo para hacerlo. Después de todo, te estoy invitando a una inmersión de placer, no a un bautizo.

John Barth, "La ópera flotante", en traducción de Marcelo Covián