08 enero, 2019

Escribir según Jaime Jaramillo Escobar

Cuando el autor escribe sin saber lo que quiere decir, el lector no está obligado a averiguarlo.

El texto más interesante es el que, estando escrito con perfecta claridad, debe ser sin embargo descifrado. En ese texto se suelen perder lo lectores como en la línea recta de Borges. 

Dicen que un libro es bueno cuando se deja leer. Un libro es bueno cuando se hace leer.

Lo que más me ha enseñado a escibir poesía no es la poesía, demasiado manoseada, sino la prosa y la publicidad. La publicidad enseña precisión, oportunidad, claridad, iluminación y destaque. astucia, poder de convicción y, sobre todo, calcular la reacción de lector. La prosa enseña al poeta a seleccionar los temas, estructurarlos, desarrollarlos literariamente, presentarlos con cierto efecto, fijar la atención del lector, llevarlo al lugar encantado que se le propone.


Lo nuevo en literatura no es más que lo que antes estaba prohibido.

El personaje más importante de una obra es el lector.

Para el escritor que empieza debe ser fácil escribir. Si le resulta difícil, mala señal. Señal de que debe pensar en otra cosa. Para el escritor profesional debe ser muy difícil escribir. Si le resulta fácil, mala señal. Señal de descuido.

El escritor es ante todo un lector que escribe (...) Así como el agua enseña a nadar, así la literatura enseña a escribir.

Se puede empezar a leer sin estar inspirado. El buen texto se encarga de inspirar al lector.

Jaime Jaramillo Escobar (1932), poeta y ensayista colombiano. Fundador del movimiento nadaísta, con Gonzalo Arango y otros escritores. Entre sus libros, Los poemas de la ofensa (1968), Sombrero de ahogado (1983), Poesía de uso (2014)

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