29 noviembre, 2010

El amor (II)


Ella dijo: "Estuve enamorada de ti alguna vez, pero ya no te amo más". Ella nunca me dijo en su momento: "Estoy enamorada de ti". Pero sí que alguna vez estuvo enamorada de mí...

Stephen Dixon, "Mac in Love" (The Stories of Stephen Dixon)


25 noviembre, 2010

La ceguera y Tanizaki

Se ha dicho que los sordos parecen tontos y los ciegos parecen sabios: los sordos esforzándose por captar lo que se dice, fruncen las cejas, abren la boca, ponen los ojos en blanco o inclinan la cabeza a lado y a otro, todo lo cual les confiere un aire de estupidez; mientras que los ciegos, al permanecer tranquilamente sentados con la cabeza un poco baja como si meditaran, parecen personas muy reflexivas. Como quiera que sea, estamos tan acostumbrados a ver los "ojos misericordiosos" entornados con que Buda y los bodhisattvas contemplan a todos los seres vivos, que los ojos cerrados nos parecen más benévolos que los abiertos; tal vez incluso nos infunden un sagrado respeto.

Junichiro Tanizaki, "Retrato de Shunkin"




Yo sabía de varios temas recurrentes en la fascinante obra del japonés Tanizaki (el fetichismo de los pies, la vejez, los celos, el vínculo con la madre), pero en estas últimas semanas he leído dos breves relatos suyos donde la ceguera es protagonista o elemento fundamental.

En el "Retrato de Shunkin" (Siruela), Tanizaki narra la historia de una bella mujer que debió abandonar su primera vocación (la danza) por culpa de la ceguera y que acabará siendo una talentosa intérprete de shamisen y una muy severa profesora de música. Lo más apasionante de este relato es la historia de amor entre Shunkin y su discípulo Sasuke.

El otro relato es "El cuento de un hombre ciego" (también en Siruela), breve episodio histórico narrado por cierto masajista ciego. Estos masajistas con personajes míticos en la cultura japonesa, según parece y según recordarán quienes hayan visto la película "Zatoichi", de Takeshi Kitano.

Uno de los libros más famosos de Tanizaki se llama "El elogio de la sombra". Data de 1933 (el mismo año de "Retrato de Shunkin") y, pese a su título, no habla de la ceguera sino, principalmente, de la estética tradicional japonesa y de las que son, a su juicio, alguna de las principales diferencias de sensibilidad y gusto entre Occidente (más proclive a lo luminoso y lo simétrico) y Oriente, amante de "la luz indirecta y difusa", como él sostiene.

El caso es que, años después de este libro, Jorge Luis Borges empleó el mismo título para bautizar un poema suyo que sí habla de la ceguera y dice:

Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad


24 noviembre, 2010

El amor


La señorita N, a cargo de un curso en la escuela, al volver a su casa se entera por una amiga de que X, al parecer, está enamorado de ella y se apresta a pedirla en matrimonio. N., que no es hermosa, nunca ha pensado en casarse. Una vez en casa, tiembla de terror durante horas y horas. No duerme, llora, y al alba, finalmente, se enamora de X. Pero al mediodía le dicen que no era más que una simple suposición y que X no se iba a casar con ella, sino con Y.

Incluido en el "Cuaderno de notas", de Anton Chéjov

23 noviembre, 2010

El cuento de Tim Burton

Leo en el blog de Gaby Larralde (http://eblogtxt.wordpress.com/about/) que Tim Burton se ha propuesto escribir un relato con la pequeña ayuda de sus amigos, a quienes invita a enviar frases e ideas. Copio textualmente el post (espero que Gaby no se ofenda):


El proyecto se titula Tim Burton’s Cadavre Exquis. Se trata de la conocida técnica de "cadáver exquisito" originada por los surrealistas a mediados de los años 20 donde dentro de un grupo de personas cada uno va añadiendo frases a una hoja de papel para crear una historia. Burton empezó el juego con una frase detallando las aventuras de su conocido personaje Stainboy y está pidiendo a los usuarios contribuir con una línea a la historia con el tag #BurtonStory. Los mejores ’tweets’ del día se eligen para continuar la historia, desde hoy y hasta el 6 de diciembre.

Este experimento coincide con una retrospectiva de Tim Burton, que abrirá sus puertas en Toronto el 26 de noviembre en el TIFF Bell Lightbox, la nueva sede del Festival Internacional de Cine de la ciudad. Esta muestra de la carrera del director de cine ya pasó por el MoMa de Nueva York convirtiéndose en la tercera exposición más vista de la historia del museo.


22 noviembre, 2010

La espera

Un mandarín estaba enamorado de una cortesana. "Seré tuya, dijo ella, cuando hayas pasado cien noches esperándome sentado en un banco, en mi jardín, bajo mi ventana". El mandarín obedece, pero en la nonagésimanovena noche se levanta, toma su banco bajo el brazo y se va.

Roland Barthes, "Fragmentos de un discurso amoroso"

20 noviembre, 2010

270 ideas


Por Jacques Sternberg

Escribir una novela de más de 250 páginas está al alcance de cualquier escritor más o menos dotado. Puede hacerse en 25 días a razón de 10 páginas diarias, tarea no excesiva para un novelista capaz de escribir a máquina con la velocidad de una buena dactilógrafa.

Escribir 270 cuentos, en su mayoría breves, es otra historia. No se trata de un asunto de ritmo, sino de inspiración: hacen falta 270 ideas. Y eso es mucho. No se las tiene en un mes, ni siquiera en un año.

Por eso, algunos cuentos de este libro datan de 1948 y otros de 1973. Durante estos veinticinco años no he dejado de escribir cuentos. Cada vez menos, en realidad, porque la inspiración fue haciéndose más infrecuente y la competencia, más feroz. En efecto, de nada sirve arrojarse sobre una idea si otro ya la ha explotado. Lo que ocurre a menudo, reconozcámoslo. De modo que, antes de seleccionar estos 270 cuentos, escribí otros cientos que fueron leídos solamente por los tachos de basura.

Los primeros de estos cuentos fueron escritos en Bélgica, en 1948. Los leía dos veces por semana en La Poubelle, un cabaret literario animado por Jo Dekmine.

Ya en París, Jean Paulhan fue el primero en ocuparse de un joven escritor llamado Jacques Sternberg al que todas las editoriales parisienses rechazaban con idéntico fervor, con unanimidad digna de su igualdad-libertad-fraternidad. Cabe recordar que, por entonces, recién se salía de la otra Trinidad: trabajo-familia-patria. Esto era un paso adelante. O, quizá, un paso al costado.

Jean Paulhan le ofreció unos cuentos a la revista Points (bilingüe: inglés-francés), que los publicó, antes de desaparecer, en un número que presentaba a otro autor ignoto: René de Obaldia.

En Bélgica, Marcel Lecompte leyó estos cuentos, los juzgó curiosos y se los pasó a Georges Lambrichs (un belga afincado en París), quien también los juzgó curiosos, pero curiosamente no hizo nada para publicarlos aun cuando asumía en ese momento la dirección literaria de Éditions de Minuit.

Cuando me instalé en París, en 1952, aproveché una máquina Gestetner que tenía a mi disposición e hice una impresión en mimeógrafo de treinta cuentos (en letras blancas sobre papel negro) titulada Géométrie dans l’Impossible, con una tirada de 50 ejemplares que vendí al azar. Este azar hizo bien las cosas porque Eric Losfeld (otro belga) quiso que la Géométrie… fuese uno de los primeros títulos de su primera editorial, Arcane, fundada en 1953. El libro sólo llamó la atención de dos críticos: André Vialatte y Alain Dorémieux. Y más tarde interesó a André Parinaud, que me ofreció un puesto de redactor en Arts. Nunca lo he olvidado porque lo restante pertenece a la rutina, a los primeros admiradores que uno pierde en el camino, a los fanáticos de última hora, al oficio que se adquiere poco a poco, al cansancio, a los editores en busca de alguna clase de negocio, en fin, a todo lo que debería dejarse de lado si uno conservase el estómago de la juventud, que evidentemente no es mi caso. Por desgracia. Por suerte.


Prólogo de Jacques Sternberg a la primera edición del libro "Cuentos glaciales" (Contes glacés).

Cuentos glaciales, de Jacques Sternberg.
Traducción de Eduardo Berti y posfacio de Hervé Le Tellier.
Editorial La Compañía, Buenos Aires, noviembre de 2010.



19 noviembre, 2010

Claramente explicado



Leído en el siempre interesante "Blog de lengua española", de Alberto Bustos:

Los adverbios terminados en -mente (por ejemplo, sinceramente) no existían en latín. Son una innovación de las lenguas románicas. Surgen de expresiones como esta:

Clara mente (‘con mente clara’)

Lo que tenemos en el ejemplo es un adjetivo (clara) combinado con el sustantivo mente. El sustantivo y el adjetivo están en caso ablativo, que era el del complemento circunstancial. Esta combinación podía aparecer en oraciones del tipo:

Te lo digo con la mente clara

Al principio, los adjetivos tenían que ser compatibles con el significado de mente. Despues mente se va vaciando de significado hasta quedar convertido en un elemento que sirve para formar adverbios a partir de adjetivos. La pérdida de significado va acompañada de la pérdida de libertad en el plano formal: deja de ser una palabra independiente para convertirse en un sufijo que forzosamente va ligado a un adjetivo.

Todavía encontramos un indicio de su origen en el hecho de que el adverbio se construya a partir de la forma femenina del adjetivo. El sustantivo mente era femenino y el adjetivo tenía que concordar con él.

Enlace: http://blog.lengua-e.com

18 noviembre, 2010

La golondrina y los otros pájaros


La golondrina vio que un hombre sembraba lino y, guiada por su buen juicio, pensó que, cuando el lino creciera, los hombres podrían hacer con él redes y lazos para cazar a los pájaros. Inmediatamente se dirigió a estos, los reunió y les dijo que los hombres habían plantado lino y que, si llegara a crecer, debían estar seguros de los peligros y daños que ello suponía. Por eso les aconsejó ir a los campos de lino y arrancarlo antes de que naciese. Les hizo esa propuesta porque es más fácil atacar los males en su raíz, pero después es mucho más difícil. Sin embargo, las demás aves no le dieron ninguna importancia y no quisieron arrancar la simiente. La golondrina les insistió muchas veces para que lo hicieran, hasta que vio cómo los pájaros no se daban cuenta del peligro ni les preocupaba; pero, mientras tanto, el lino seguía encañando y las aves ya no podían arrancarlo con sus picos y patas. Cuando los pájaros vieron que el lino estaba ya muy crecido y que no podían reparar el daño que se les avecinaba, se arrepintieron por no haberle puesto remedio antes, aunque sus lamentaciones fueron inútiles pues ya no podían evitar su mal.

Antes de esto que os he contado, viendo la golondrina que los demás pájaros no querían remediar el peligro que los amenazaba, habló con los hombres, se puso bajo su protección y ganó tranquilidad y seguridad para sí y para su especie. Desde entonces las golondrinas viven seguras y sin daño entre los hombres, que no las persiguen. A las demás aves, que no supieron prevenir el peligro, las acosan y cazan todos los días con redes y lazos.

"El Conde Lucanor", Don Juan Manuel (Cuento VI)

16 noviembre, 2010

Cinco libros: Mariano García





Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción (en este caso de crítica) a los lectores del blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.


El voto de Mariano García:

Solemos desconfiar de los libros de crítica o de teoría, y en general justificadamente. Sin embargo hay unos pocos autores que dan la sensación de haber puesto en un estudio toda su inteligencia, toda su fuerza y todo su talento; en esos pocos casos, la interpretación es capaz de competir con el arte. Recomiendo cinco títulos que me marcaron.

Mijaíl Mijálovich Bajtín, Problemas de la poética de Dostoievski,
es el material de su tesis doctoral (que el tribunal rechazó) ampliado y corregido más tarde. Este libro es inolvidable por dos aspectos: su estudio de la sátira menipea, género antiguo que Bajtín muestra sin embargo cómo llega hasta nuestros días; y su concepto de “dialogismo”, por el que la conciencia autoral no fija a sus personajes sino que dialoga con ellos. Entre medio, uno de los mejores estudios monográficos sobre un autor.

Frank Kermode, The Genesis of Secrecy
, es un estudio sobre ciertos mecanismos básicos de la narración en Occidente a partir del estudio filológico, fascinante y desde una perspectiva no religiosa, del primero de los evangelios, según Kermode el de Mateo, a partir del cual se habrían escrito los otros tres. La capacidad de Kermode para utilizar herramientas actualizadas, como lo era entonces la deconstrucción, sin caer en lo ininteligible o lo incoherente, junto a su lúcida manera de leer hacen de ésta una grata lectura.



Jean Starobinski, La relación crítica, la doble perspectiva de médico y crítico (perteneciente a la llamada escuela de Ginebra, de tradición fenomenológica) permiten que este gran intérprete y editor de Rousseau aborde aquí las relaciones peligrosas entre literatura y psicoanálisis, o ciertos aspectos estéticos de algunas teorías médicas, si bien lo esencial del libro, su teoría de la interpretación, aparece maravillosamente expuesta en un análisis sin par de una escena de las Confesiones de Rousseau.

Aby Warburg, El renacimiento del paganismo antiguo.
La historia de Aby Warburg es una larga novela en sí misma, ya abordada de forma brillante por Georges Didi-Huberman. Sin embargo sus propios textos significan mucho más que una antología sobre la historia del arte. Ensayos como “La última voluntad de Francesco Sasetti” o “Profecía en palabras e imágenes en la época de Lutero” alcanzan una altura extraña, que supera la erudita acumulación de datos, y que pueden leerse como fascinantes y siniestras ficciones.

Frances A. Yates, Giordano Bruno y la tradición hermética.
Discípula indirecta de Warburg, Yates fue, a diferencia de Gombrich o Panofsky, la que continuó de manera más fiel la obra del maestro. Este libro, entre monstruoso y monumental, “anglifica” la tradición warburgiana y reconstruye de manera apabullante el contexto gnóstico y esotérico renacentista en el que surge la obra del peculiar Giordano Bruno, mal leído y tergiversado por la posteridad.

Mariano García nació en Buenos Aires en 1971. Se doctoró en letras con una tesis sobre César Aira. Publicó Degeneraciones textuales. Los géneros en la obra de César Aira
(Beatriz Viterbo, 2006) y Letra muerta (Adriana Hidalgo, 2009). Es traductor, profesor de literatura argentina e investigador asistente del CONICET.

15 noviembre, 2010

Borges y los gatos

Esto ya se está pareciendo a un blog dedicado a las mascotas, después de tantos textos que hablan de gatos y perros (y tal vez sea éste el destino secreto de bertigo, quién sabe), el caso es que este fin de semana, casi al mismo tiempo que yo publicaba mi entrada de aquí abajo, Clara Obligado colgaba en el blog de su Taller de Escuela Creativa una serie de textos acerca de Borges y los gatos, por ejemplo:

Nadie cree que los gatos son buenos compañeros, pero lo son. Estoy solo, acostado, y de pronto siento un poderoso brinco: es Beppo, que se sienta a dormir a mi lado, y yo percibo su presencia como la de un dios que me protegiera.

(Así cuenta Borges su relación con los gatos. En la fotografía, el autor con su gato Beppo)


En el blog del Taller, un poema y un fragmento de "El sur" que también hablan de gatos.
Enlace: http://talleresdeescrituracreativa.blogspot.com/2010/11/borges-y-los-gatos.html

Se cuenta que, en sus últimos años, Borges tuvo dos gatos que fueron especiales para él. Uno se llamó Odín; el otro, el ya mencionado Beppo, se llamaba igual que un famoso soneto que
Lord Byron escribió en Venecia, en 1817.

A Beppo, Borges le escribió este otro poema:

El gato blanco y célibe se mira
en la lúcida luna del espejo
y no puede saber que esa blancura
y esos ojos de oro que no ha visto
nunca en la casa son su propia imagen.
¿Quién le dirá que el otro que lo observa
es apenas un sueño del espejo?
Me digo que esos gatos armoniosos
el de cristal y el de caliente sangre,
son simulacros que concede el tiempo
un arquetipo eterno. Así lo afirma,
sombra también, Plotino en las Ennéadas.
¿De qué Adán anterior al paraíso,
de qué divinidad indescifrable
somos los hombres un espejo roto?


13 noviembre, 2010

Perros y gatos


Perros de amos famosos:

Bounce (Alexander Pope)
Boatswain (Lord Byron)
Diamond (Isaac Newton)
Follet (Jules Verne)


Gatos de amos famosos:

Hodge (Samuel Johnson)
Gris-Gris (Charles De Gaulle)
Elvis (John Lennon)
Beelzebub (Mark Twain)
George Pushdragon (T. S. Eliot)

Nimiedad (sí, pero algunos nombres son reveladores...) encontrada en las Misceláneas de Mr. Schott.

Más sobre las Misceláneas, que están traducidas al castellano, aquí.

12 noviembre, 2010

Los perros



Fue en 1950, o bien hacia finales de 1949. Llegó al país para arrancar a los alemanes algún tipo de indemnización en efectivo, pero mientras analizaban su solicitud estuvo totalmente desprovisto de dinero. Por ello debió buscar trabajo, cualquier trabajo. Fueron días difíciles. Todo estaba en ruinas. Encontró un trabajo bastante insólito, pero no podía permitirse ser exigente en aquella época. Lo tomaron como obrero temporario en el departamento de salud pública municipal de Hamburgo. Trabajaba de noche en un equipo de refugiados desplazados. El trabajo consistía en atrapar perros vagabundos. Se les pagaba según el número de perros que atrapaban, pero en aquella época la cantidad de estos perros era cada vez mayor. Algunos mostraban rastros de raza, pero la pureza de las líneas se había contaminado en los años de guerra. Solíamos engañar a las autoridades, Atrapábamos los perros, los presentábamos a las autoridades y obteníamos un recibo con el sello oficial, todo conforme con la más estricta eficiencia germana, pero luego debíamos llevarlos a los basurales para envenenarlos. Y en esto, como quizás hayas adiviniado, querida Bronka, reside el nudo de la historia. No matábamos a los perros, sino que los volvíamos a dejar libres. Al cabo de una o dos horas reaparecían en los suburbios. Y nosotros, con gran sentido del deber, volvíamos a atraparlos la noche siguiente y volvíamos a recibir el buen dinero alemán por todos y cada uno de los perros. Hubo algunos que atrapamos y soltamos hasta veinte o treinta veces. Las autoridades estaban alarmadas ante esta extraordinaria proliferación de perros. Cuanto más los perseguían, más se multiplicaban. En cuanto a nosotros, nos hicimos amigos de nuestra fuente de ingresos, esos cuadrúpedos sarnosos, y hasta llegamos a darles nombres: Heinz, Fritz, Franz y Hermann. Solían entregarse espontáneamente, porque les encantaba el viaje al basural. A veces encontraban buena comida allí. La vida del perro vagabundo no es muy grata, tanto desde el punto de vista económico como psicológico. Los perros necesitan afecto, necesitan tener nombre. Necesitan que los reconozcan. Nosotros los acariciábamos y les hacíamos cosquillas detrás de las orejas y llamábamos a cada uno por su nombre: Fredi, Hansi, Rudi-Rudolfi-Rudolfini. Después de todo, eran vagabundos. El perro es capaz de sacrificarse por obtener la menor muestra de afecto. Estoy seguro de que comprenderás, querida Bronka, que no les perdonábamos la vida a los perros sanguinarios. No éramos criminales. Teníamos sentido de responsabilidad moral.

Amos Oz, "Quizás en otra parte" (Elsewhere Perhaps). Extracto de su primera novela, de 1966.

11 noviembre, 2010

Material de lectura

Ayer publiqué en este blog una viñeta de Alfonso Reyes, perteneciente a su libro "Calendario", y me preguntaron (tanto una lectora de bertigo como un conocido, por email) cómo y dónde puede obtenerse este libro.

Yo tuve alguna vez unas fotocopias de "Calendario", que hoy no encuentro por ningún lado. Pero, por suerte, pude reencontrar partes del libro en ese sitio muy recomendable que es el correspondiente a "Material de lectura" de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El sitio puede visitarse aquí y es una verdadera mina de oro, ya que es posible descargar en PDF todos los ejemplares dedicados al cuento contemporáneo o a la poesía moderna.


Entre los cuentistas contemporáneos hay verdaderas joyas de Bernard Malamud, Mori Ogai, Alberto Savinio, Juan Tovar, Elena Garro, Lord Dunsany, Nathaniel Hawthorne, Marguerite Yourcenar, Edmundo Valadés, Sergio Pitol, Julio Torri o María Luisa Bombal, por dar tan sólo algunos nombres.

La lista de los poetas es igual de tentadora.

Lo más fácil es ir a http://www.materialdelectura.unam.mx/

Después me cuentan.