06 enero, 2017

Los muertos y los vivos

1. Los muertos rodean a los vivos. Los vivos son el centro de los muertos. En ese centro se encuentran las dimensiones de espacio y tiempo. Lo que lo rodea es lo intemporal
 
2. Entre el centro y lo que lo circunda se producen intercambios que, por lo general, no son del todo claros. Todas las religiones han tratado de aclararlos. La credibilidad de una religión depende de la claridad de ciertos intercambios poco habituales. Los engaños o los misterios de las religiones son el resultado de intentar producir sistemáticamente esos intercambios.
 

3. La escasez de intercambios claros se debe a que no abunda lo que puede cruzar intacto la frontera entre lo intemporal y el tiempo.
 

4. Ver a los muertos como las personas concretas que existieron tiende a oscurecer su naturaleza. Intentemos considerar a los vivos como podríamos suponer que lo hacen los muertos: colectivamente. La colectividad no sólo sería de orden espacial, sino también temporal. Incluiría a todos lo que han vivido, y, por consiguiente, consideraríamos que los muertos también forman parte de ella. Los vivos piensan que los muertos son aquellos que han vivido; pero los muertos ya incluyen a los vivos en su propia gran colectividad.





5. Los muertos habitan un momento intemporal de construcción incesantemente recomenzada. La construcción es el estado del universo en un instante cualquiera.



6. Conforme a su recuerdo de la vida, los muertos saben que el momento de construcción es asimismo el momento del derrumbamiento. Porque han vivido, nunca pueden quedarse inertes.



7. ¿Cómo pueden tener memoria alguna los muertos si viven en un momento intemporal? Sólo recuerdan haber sido lanzados al tiempo, como todo lo que ha existido o existe.



8. La diferencia entre los muertos y los no nacidos es que los muertos tienen este recuerdo. Conforme aumenta el número de muertos, se amplía el recuerdo.



9. Podemos concebir esa memoria de los muertos existente en la intemporalidad como una forma de imaginación relativa a lo posible. Esta imaginación está muy relacionada con Dios (reside en Él) pero no sé cómo exactamente.



10. En el mundo de los vivos existe un fenómeno equivalente y al mismo tiempo opuesto. A veces, los vivos experimentan la intemporalidad, tal como nos es revelada en el sueño, el éxtasis, los instantes de peligro extremo, el orgasmo y, tal vez, el trance de la muerte. Durante esos instantes, la imaginación de los vivos abarca la experiencia toda y sobrepasa los límites de la vida o la muerte de cada cual en particular. Roza la imaginación expectante de los muertos.



11. ¿Cuál es la relación de los muertos con lo que todavía no ha sucedido, con el futuro? Todo el futuro es la construcción en la que trabaja su "imaginación".



12. ¿Cómo viven los vivos con los muertos? Mientras el capitalismo no deshumanizó la sociedad, todos los vivos esperaban alcanzar la experiencia de los muertos. Era su futuro último. Por sí mismos, eran incompletos. Así, vivos y muertos eran interdependientes. Siempre. Sólo una forma tan peculiar de egoísmo como la de hoy en día podía romper esa interdependencia. Y los resultados han sido desastrosos para los vivos, que ahora creen que los muertos son aquellos que han quedado eliminados.

John Berger - Doce tesis sobre la economía de los muertos