30 agosto, 2016

Escribir según André Gide



Los novelistas nos engañan cuando explican al individuo sin tener en cuenta las presiones de su alrededor. El bosque moldea al árbol. ¡Se le deja tan poco sitio a cada cual! ¡Cuántos brotes atrofiados! Cada cual lanza su ramaje por donde puede.

Admito que X... tiene razón cuando considera la inspiración como la cosa más perjudicial para el arte; y creo de buen grado que no se es artista sino a condición de dominar el estado lírico; pero, para dominarle, importa mucho haberlo experimentado antes.

Espero demasiado de la inspiración, ella debe ser el resultado de la búsqueda. Acepto que la solución de un problema pueda aparecer mediante una iluminación súbita, pero esto tan solo ocurre luego de haberlo estudiado largamente.

El gran error de los diálogos del libro de X… es que sus personajes hablan siempre para el lector; el autor les ha confiado la misión de explicarlo todo. Cuidar, siempre, que un personaje le hable únicamente a su interlocutor.

El mal novelista construye sus personajes; los dirige y los hace habla
r. El verdadero novelista los escucha y los mira actuar: los oye hablar desde antes de conocerlos y es a partir de lo que les oye decir que comprende poco a poco quiénes son.


Extractos del « Journal des faux-monnayeurs » y también del diario de Édouard (y algún diálogo del mismo personaje) en la novela « Les faux monnayeurs »