05 enero, 2015

Escribir según Gustave Flaubert



Hay que desconfiar de todo aquello que se asemeja a la inspiración y que, a menudo, no es otra cosa que una idea preconcebida y una exaltación ficticia que nos concedemos voluntariamente, pero que no ha surgido de modo natural. Además, no siempre se vive en la inspiración. Pegaso, más que galopar, suele ir andando. Todo el talento consiste en lograr que lleve el ritmo que deseamos, y para eso no debemos forzar su naturaleza, como se dice en equitación. Hay que leer, meditar mucho, pensar siempre en el estilo y escribir lo menos posible, únicamente para calmar la ansiedad de la Idea, que exige una forma y que se revuelve en nuestro interior hasta no haber encontrado una palabra exacta, precisa, adecuada. 

Carta a Louise Colet, diciembre de 1846.