28 agosto, 2014

Sharik





En nuestro patio un chico tiene encadenado a su perrito, Sharik. Lo tiene así desde que era un cachorrito. Una vez fui a llevarle huesos de caldo humeantes y aromáticos, pero justo en ese momento el chico soltó al pobrecito.

La nieve en el patio es copiosa y blanca. Sharik, lleno de júbilo, da vueltas por el patio, salta como una liebre, el hocico lleno de nieve; corre por todos los rincones, del uno al otro... Se me aproxima, todo velludo, salta alrededor de mí, huele los huesos y vuelve a correr.

"No necesito yo sus huesos... dénme solamente la libertad".

Alexander Solyenitzin, "Cuentos en miniatura"