24 julio, 2014

Dickens y la "novela espectáculo"



Dickens tenía una fuerte pasión histriónica. Intentó ser actor, pero sin éxito. Obtuvo, en cambio, grandes éxitos cuando, en la cumbre de su fama, leía episodios de sus novelas en los teatros de Londres y de provincias. La narrativa volvía a sus orígenes de comunicación oral; el público pagaba la entrada para los recitales del novelista, igual que para un espectáculo. Pero ese carácter de espectáculo se extendía también al papel impreso. Para Dickens, ser autor de una novela no significaba sólo escribirla, sino también dirigir su interpretación visual –dirigiendo al ilustrador– y el ritmo de las emociones del público –mediante las interrupciones de las entregas–, por lo cual la novela se iba haciendo como un espectáculo, casi a la vista del lector, en diálogo con sus reacciones: curiosidad, miedo, llanto, risa.

Italo Calvino, Punto y aparte