10 mayo, 2014

La cocina literaria


En Francia (y no sólo en Francia, desde luego) se sigue conmemorando el centenario de Marguerite Duras, nacida el 4 de abril de 1914, y cada medio periodístico trata de rendir homenaje con un enfoque más o menos original. Es el caso de la revista de moda Stylist que ha exhumado un libro con recetas de cocina de Duras: La Cuisine de Marguerite (La cocina de Margarita), publicado por su hijo en 1999, pero prohibido por su albacea Yann Andréa quien lo consideraba "malo".

Las recetas de Duras, según Stylist, son "libres". Cantidades, proporciones, orden de aparición de los ingredientes, todo queda, a menudo, en una hermosa nube. Hablando del bortsch, Duras escribe: "Creo que hay que macerar las remolachas, pero en qué, no lo sé, ni tampoco cuánto tiempo".



Lo de Duras me hace pensar en un curioso libro de un escritor inglés llamado Mark Crick. Se llama Sopa de Kafka y allí ofrece catorce recetas a cargo de catorce escritores famosos... Falsamente, desde luego, porque se trata de un gracioso pastiche:

- Estofado de cordero con salsa de eneldo, a tenor de las averiguaciones de Raymond Chandler.
- Huevos al estragón, comentados a la manera de Jane Austen.
- Sopa rápida de miso, al modo de proceder de Franz Kafka.
- Sabroso pastel de chocolate, al estilo de Irvine Welsh.
- Tiramisú, en el recuerdo de Marcel Proust.
- Coq-au-vin, con la magia de Gabriel García Márquez.
- Risotto de setas, puesto en sazón por John Steinbeck.
- Pollitos deshuesados rellenos, según los usos del marqués de Sade.
- Tarta de cerezas de la abuela, desde la nostalgia de Virginia Woolf.
- Fenkata, según la épica de Homero.
- Pollo a la vietnamita, urdido por Graham Greene.
- Filetes de lenguado al estilo de Dieppe, por la gracia de los enredos de Jorge Luis Borges.
- Tostada con queso, cargada del dramatismo de Harold Pinter.
- Tarta de cebolla, según las crónicas de Geoffrey Chaucer


El libro fue traducido y publicado en 2006 por Edaf. Años más tarde, el "ventrilocuo" Crick reincidió con un falso manual de "bricolaje" (un DIY, un "hágalo usted mismo"), no traducido al castellano (que yo sepa), y donde Mark Twain nos explicaba cómo poner el empapelado en la pared, Milan Kundera ayudaba a cambiar el vidrio de una ventana y Joseph Conrad aconsejaba a la hora de arreglar un grifo.