28 junio, 2013

Marienbad


-Usted sostiene que "La invención de Morel" es una de las novelas "más cautivantes de este siglo" y señala la influencia que tuvo sobre escritores franceses como Georges Perec y Robbe-Grillet. ¿Podría ampliar un poco más al respecto?

-Me interesaría que el público francés se dejara cautivar por el conjunto de la obra de Bioy, pero es cierto que "La invención.." es una máquina que sigue produciendo sus efectos. "Cautivar" es la palabra justa, porque la máquina inventada por Morel cautiva a los veraneantes como Faustine cautiva al fugitivo y él finalmente se cautiva a sí mismo. Esto quiere decir que, con un extraordinario rigor y una extraordinaria eficacia, esta novela desarrolla una temática que imita su propio funcionamiento ; es una novela que dice lo que hace y que hace lo que dice. Se tradujo al francés en 1952, cuando empezaban el Nouveau Roman y la Nouvelle Critique. Perec, que era miembro del OULIPO, le dedica algunas páginas de "La Disparition", en las que la reescribe, si no me equivoco. Y Robbe-Grillet saca tal vez de ella alguna inspiración para el guión de "L'Année dernière à Marienbad", que escribe a principios de los sesenta para el cineasta Alain Resnais. Lo divertido es que Robbe-Grillet no reconoció, por lo menos al principio, la influencia de esta novela, dijo que no la había leído. Pero ocurre que la última palabra del primer capítulo de "La invención" es la palabra "Marienbad", lo que podría producir infinitas perplejidades. La realidad es menos novelesca, ya que Robbe-Grillet escribió una nota crítica sobre "La invención" en 1953, en la revista "Critique", lo que parece ser una prueba suficiente de que la había leído ; es una nota bastante divertida, además, porque su punto de vista es increíblemente "clásico" y "naturalista" ; Robbe-Grillet parece reprocharle a Bioy su exceso de geometría y su falta de humanismo... ¿Quién lo habría pensado?~

(De una entrevista, inédita, a Michel Lafon: especialista en la obra de Adolfo Bioy Casares, autor de "Borges o la reescritura", traductor de César Aira al francés, docente universitario, escritor.)

27 junio, 2013

Las cartas ganadoras de Bilal


A Bilal no le convence el término "neo soul" a la hora de hablar de su propia música y razón no le falta porque el rubro es reduccionista para un artista como él que, en la tradición de Prince, no duda en mezclar toda clase de sonidos y estilos.

A Love Surreal (que tanto trae a la memoria el famoso título de Coltrane: A Love Supreme) es el tercer álbum oficial de este cantante y compositor norteamericano nacido en 1979, cuya carrera iniciada en 2001 incluye un cuarto CD nunca editado oficialmente (Love for Sale), pero que así y todo circula ampliamente por la red.


Like a gambling man,
Who has no trace of luck
I roam these streets on the wheel
Till you came along
Just like the light at the dawn
With you on my side, lucky me

A game change, I'm on the roll
Dealer hit me again,
Yeah we're winning again, I'm on the roll
Baby you're winning hand
A game change, I'm on the roll
Hit me again, dealer hit me again
Yeah we're winning again, I'm on the roll
El inicio de "Winning Hand" parece demostrar que, en efecto, Bilal tiene una carta ganadora en la mano, tan ganadora que se da el lujo de empezar a mostrar su juego (demoledor, por cierto) tras una vaga introducción de casi un minuto. El final, a mis oídos, resulta gratamente garvingayesco.

Puede que "Winning Hand" sea lo más rotundo de este trabajo, pero el resto no se queda atrás en un CD que Bilal ha admitido está inspirado en la obra de Salvador Dali (ver esta larga entrevista) y que no ahorra armonías de jazz y arreglos de gran elegancia.

26 junio, 2013

Maratón de palabras






La próxima edición del festival Le Marathon des Mots, en Toulouse, Francia, tendrá como invitada especial a la ciudad de Buenos Aires y su literatura

Eduardo Berti, Martín Kohan, Ernesto Mallo, Samanta Schweblin, Alan Pauls, Andrés Neuman, Fernanda García Lao, Carlos Salem, Elsa Osorio, Damian Tabarovsky, Pablo de Santis, Pola Oloixarac, Claudia Piñeiro, Alberto Manguel, Alicia Dujovne Ortiz y varios invitados más participarán de mesas redondas y diversos encuentros con el público. 

Varios actores de la Comédie-Française lerán extractos de las últimas traducciones al francés de los autores invitadas, habrá espectáculos de música y danza, y se realizarán diversos homenajes a figuras mayores de la literatura argentina, desde Juan José Saer, Copi o Héctor Bianciotti hasta Ernesto Sabato, Victoria Ocampo, Adolfo Bioy Casares o Jorge Luis Borges.

El festival empieza mañana, jueves 27, y finaliza el próximo domingo 30 de junio.

Desde luego, habrá también numerosos escritores franceses como Laurent Gaudé, Philippe Claudel o Jean-Baptiste del Amo.

El programa entero, aquí:
http://www.lemarathondesmots.com/

24 junio, 2013

Escribir según Elizabeth Bowen



Nada se plasma en el papel del modo en que ocurrió, y hay mucho que se plasma sin haber ocurrido nunca. Escribir es siempre divagar un poco... incluso si uno sabe lo que ha querido decir.

Cualquier estilo es siempre un poco fraudulento, pero resulta imposible escribir sin un estilo. Aun cuando escribimos una dirección en un sobre hay mucho en juego: se trata de cómo nos presentamos.

Fragmentos de la novela "La muerte del corazón". Ideas que Bowen pone en boca de un personaje apellidado Saint-Quentin.

Como pequeño "bonus", de los archivos del la BBC: Bowen habla de la importancia de crear personajes contundentes a la hora de escribir ficción:

22 junio, 2013

Con "B" de Neuman




Pequeño diccionario de Andrés Neuman, publicado en su blog "Microrréplicas" (fragmento de una versión más extensa, publicada aquí):

BANCO: entidad que protege el porvenir de nuestras deudas.

BANDERA: trapo de bajo coste que tiene un alto precio.

BIOGRAFÍA: manera en la que alguien va muriéndose.

BÍPEDO: criatura que hubiera preferido volar.

BÚSQUEDA: hallazgo casual de otra cosa.

18 junio, 2013

La falacia narrativa


En su siempre estimulante blog "Arte, literatura y ciencia" (es decir, aquí), el físico y escritor Gustavo Ariel Schwartz habla, esta vez, de la así llamada "Falacia narrativa" (noción que desarrolla Nassim Taieb en su libro "El cisne negro")  y con su debido permiso reproduzco la entrada:

La falacia narrativa es la capacidad (o la debilidad) que tenemos los seres humanos por inventarnos historias que permitan conectar causalmente dos sucesos aunque esa conexión no exista. Es algo que está en nuestra biología, algo más fuerte que nosotros, algo que no podemos evitar. Es una característica evolutiva que nos permite encontrar patrones en los fenómenos naturales (cuando éstos patrones existen) pero también generar supersticiones (cuando tales patrones no existen). Sin embargo, hay un problema bastante serio: en algunos casos es muy difícil (cuando no imposible) distinguir una situación de la otra.

Veamos un ejemplo de falacia narrativa “elemental” en un animal bastante mas simple que un ser humano (espero que las palomas no se ofendan por esto). Este experimento, llevado a cabo en los años ´60, se conoce habitualmente como el caso de la paloma supersticiosa y creo que casi todos veremos en la pobre paloma a muchos de nosotros.

¿Creéis vosotros que un ser humano no caería en este tipo de comportamiento supersticioso? Un estudio crítico del caso implicaría, por ejemplo, sugerir al voluntario que dejara por un momento de repetir ese ritual absurdo y viéramos qué ocurre; es decir, si la comida aparece aunque no se realice el ritual. Debemos admitir que convencer al voluntario que deje de hacer algo que le está proporcionando alimento a cambio de tan poco no es tarea fácil. Pero supongamos por un momento que logramos convencerlo y deja de ejecutar el ritual. La comida seguirá apareciendo ya que, de hecho, no hay una conexión causal. ¿Qué pasa entonces? En el caso de la paloma, seguramente se quedará perpleja. Pero en el caso de los seres humanos, somos capaces de crear las más inverosímiles historias para explicar por qué la comida sigue apareciendo una y otra vez. Esta capacidad (o debilidad) narrativa es la que sostiene el discurso de las religiones y los mitos. ¿Pero qué pasa con la razón? El pensamiento racional no puede caer en este tipo de trampas… ¿o sí? Pensadlo un poco. La respuesta… en el post de la semana que viene.

17 junio, 2013

Minúsculo


Los cortos animados Minuscule: sin diálogos, protagonizados por insectos, mezclando fondos reales y animación. Los autores y directores de estas maravillas son los franceses  Thomas Szabo y Hélène Giraud:


El sitio oficial:
http://minuscule.tv/

15 junio, 2013

Poesía entre dos orillas



(Prólogo de Eduardo Berti a la flamante edición de "Al margen", poesía reunida de Silvia Baron Supervielle, que acaba de editar Adriana Hidalgo)

Afirma Joseph Brodsky en "Para agradar a una sombra" que cuando un escritor recurre a una lengua ajena a la suya, una lengua ajena a su idioma natal, lo hace por tres razones básicas: por necesidad (como Joseph Conrad), por "ambición desmedida" (como Nabokov) o para lograr un mayor extrañamiento o distanciamiento (como Samuel Beckett). Si el caso de Silvia Baron Supervielle hace pensar en Conrad, esto se debe a las razones que motivaron el cambio, pero también al momento en que éste ocurrió: no al cabo de una producción más o menos avanzada (como en las obras de Kundera o Nabokov), ni después de una primera serie libros que suscitaron una especie de cul-de-sac (como en Beckett, que buscó en el francés una solución a la "angustia de la influencia" de Joyce), sino bien al inicio de su periplo artístico, como si cambiar de lengua y convertirse en escritora hubiese consistido en un único gesto.

El caso es más complejo todavía porque el nuevo idioma adquirido no desplazó por completo al anterior: un idioma afectivo y de formación, pero asimismo vigente. "Ciertos escritores transplantados tienen la teoría de que es mejor olvidar la lengua maternal para entrar completamente en la otra. Yo no lo creo. No creo que sea necesario, para escribir, entrar completamente en una lengua, sino más bien mantenerse en su orilla a fin de tener la posibilidad de entrever el reflejo del universo. El lenguaje de un escritor se engendra en la orilla, desde afuera", escribió en su ensayo El cambio de lengua para un escritor (Corregidor, 1998).

Con los años, Silvia empezó a autotraducirse (y esto la acercó a Nabokov y a Beckett) y desarrolló en paralelo una importante tarea como traductora literaria en los dos sentidos posibles: del francés al castellano (Marguerite Yourcenar) y, ante todo, del castellano al francés (Cortázar, Macedonio Fernández, Silvina Ocampo, Roberto Juarroz, Alejandra Pizarnik, Ángel Bonomini, entre otros), siempre de un modo coherente con su concepción del lenguaje de un escritor: "Más que las palabras y sus significados, más que una lengua, yo he buscado traducir la voz del escritor [...]. La literatura no es una lengua, sino un autor [...]. En una palabra, si he traducido por ejemplo algún poema de Borges al francés, lo fundamental, a mi juicio, no es que esté escrito en 'buen francés', sino que se lo reconozca a Borges en esa lengua tal como se lo reconoce en español", puede leerse en el mismo ensayo antes citado.

Fue un "impulso misterioso", según ella, lo que la impulsó a cambiar de idioma como antes y después lo harían Cioran, Copi, Julien Green y Héctor Bianciotti, entre diversos autores que se volcaron al francés. Silvia llegó a París, con la idea de instalarse, en 1961. Por entonces escribía sin pensar en dedicarse a la literatura. No era su primer viaje a Europa pero, a diferencia de los anteriores, fue prolongándose más de lo previsto. Años después, estando aún en Francia, un conocido que no sabía castellano pidió leer un poema suyo. Ella hizo primero el intento de traducir unos versos, pero recordó enseguida la sentencia de Voltaire: "Los poetas no se traducen, ¿acaso puede traducirse la música?". Entonces, sin mucho dudarlo, se puso a escribir directamente en francés.

Versión completa, aquí:

12 junio, 2013

Más relatos de bistró



1. La Central y Cervezas Ambar convocan el II Concurso Relatos del bistró. El concurso tendrá tres convocatorias anuales. En la primera se seleccionaron tres relatos ganadores y en las siguientes se seleccionará un relato ganador y habrá diez menciones especiales.

2. Los relatos, de estilo y tema libres, deberán estar escritos en español y una extensión máxima de 4.200 caracteres (espacios incluidos).

3. Los textos deben ser originales, inéditos en todos los medios y/o soportes (incluido internet) y no haber sido premiados antes en ningún otro concurso. Los autores responden de la autoría y originalidad de los relatos y asumen de forma total cualquier responsabilidad ante terceros.

4. Las obras se enviarán por email a relatos@lacentral.com. Se admitirá un único relato por concursante. Podrán concurrir todas las personas que así lo deseen, excepción hecha de los empleados de La Central y Cervezas Ambar, así como sus familiares. El correo debe incluir en archivos adjuntos el relato y el DNI del autor escaneado, además de los siguientes datos del autor: nombre y apellidos, edad, y teléfono de contacto.

5. El plazo de recepción de originales para la segunda convocatoria comenzará el día 1 de junio de 2013 y concluirá el 30 de septiembre de 2013. El fallo del jurado se hará público el 14 de octubre y la entrega de premios se llevará a cabo el 24 de octubre de 2013.

6. No se aceptarán originales enviados fuera de ese plazo ni enviados por otro medio distinto a la dirección de email señalada en estas bases.

7. El jurado estará compuesto por Juan Bonilla, Marta Sanz, Eduardo Berti, Marta Ramoneda y Jesús Casals.

8. El relato premiado será impresos en los manteles del bistró de La Central de Callao durante los meses siguientes a la concesión del premio y su autores recibirán un vale de 500 euros para compras en La Central. Además, los relatos premiados en las tres convocatorias se recogerán en un libro que se publicará en 2014 en Ediciones de La Central.

9. Los derechos de autor de cada relato seguirán siendo propiedad de sus autores, que los ceden a La Central para su edición en los soportes mencionados en estas bases, así como para cualquier uso relacionado con la difusión del premio.

10. La participación en este concurso implica la total aceptación de sus bases.


  • Hasta el 30 de septiembre
  • La Central de Callao (Postigo de San Martin, 8)

11 junio, 2013

Superar


Dudo que alguna vez se llegue a dejar de amar, pero lo que sí es cierto es que uno puede superar un enamoramiento con la misma facilidad con que supera a un autor admirado en la adolescencia.

Graham Greene, "El doctor Fischer de Ginebra"

10 junio, 2013

La edad de oro




–Una noche vino con un par de amigos y no pararon de cantar y de beber. Yo les preparé unos buñuelos; él me siguió a la cocina y me dijo que me desnudara.

–¿Delante de sus amigos?

–Yo no quería, pero se puso tan pesado, diciendo que le hacía tanta ilusión... Era imposible llevarle la contraria.

–¿Pero el vestido solamente? ¿O todo?

–Pusieron la radio, canciones. Y Jenö quería que hiciera el amor con sus amigos.

–¿Con los dos?

–Me decía que si de verdad lo amaba, debía hacerlo.

–¿Y cómo eran ellos? ¿Estuvieron amables?

–Estaban borrachos.

–¿Y luego?

–Cuando se fueron, Jenö me abofeteó.

–¿Y eso?

–Estaba celoso.

–¡Pero si él te obligó!

–Me dijo que me tendría que haber negado.


Fragmento de "La edad de oro", del húngaro Ferenc Karinthy (1921-1992), hijo del también escritor Frigyes Karinthy. Esta breve y muy buena novela, cuyo héroe es el joven judío Jósezf Beregi, narra una historia de sexo, seducción y superviviencia en una Budapest a punto de ser liberada por los rusos, durante los últimos meses del nazismo. Traducción de Anne Mayo Herczig. Publicado por Funambulista, España.

06 junio, 2013

Cinco libros: Rui Manuel Amaral


Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.

El voto de Rui Manuel Amaral:






Se tivesse que criar uma biblioteca mínima com apenas cinco livros, escolheria estes. Cinco livros que superam as fronteiras rígidas dos géneros literários e que representam aquilo que procuro na literatura: liberdade. A "liberdade livre", como lhe chamou o poeta português António Ramos Rosa. A liberdade criativa na sua máxima expressão.
 
Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne
El libro del desasosiego, de Bernardo Soares (Fernando Pessoa).
Me llaman Capuchino, Danil Jarms
Crímenes ejemplares, de Max Aub
Cuentos completos, de Franz Kafka

(A ordem é arbitrária.)

Rui Manuel Amaral nació en Oporto (Portugal) en 1973, donde vive y trabaja. Es autor de dos libros de cuentos: "Caravana" (Angelus Novus, 2008) y "Doutor Avalanche" (Angelus Novus, 2010).

http://www.angelus-novus.com/livros/detalhe.php?id=157
http://www.angelus-novus.com/livros/detalhe.php?id=291

05 junio, 2013

El viaje perfecto




El viaje perfecto es el que dura una noche entera, porque es como si no hubiese ocurrido. Es así por lo menos para las personas que, como yo, son capaces de dormirse apenas el micro sale y no se despiertan hasta el momento en que por fin el micro llega. Viajar de ese modo es lo más parecido a lo que alguna vez será, en el futuro, y hoy por hoy en las novelas y en las películas que se ocupan de adelantar ese futuro, la teletransportación: el cuerpo que se encuentra de pronto aquí y aparece de pronto allá, sin que importe la distacia entre sos puntos y sin que pase el tiempo mientras tanto. El que duerme de punta a punta en los viajes de noche entera no viaje, se teletrransporta: de pronto aquí, de pronto allá, y en el medio nada, ni siquiera el tiempo.

Martín Kohan, Bahía Blanca.

04 junio, 2013

Sunken Condos



Fundador y lider (o, digamos mejor, co-líder junto con Walter Becker) del grupo Steely Dan, una de las más altas expresiones del rock de los años setenta y ochenta (del rock o, para ser más exactos, de esa extraña mezcla de rock, jazz y pop que ellos supieron hacer como casi nadie), Donald Fagen también ha desarrollado, en paralelo, una carrera solista que comenzó hace unos treinta años con una obra cumbre, uno de los discos más singulares y atractivos de los últimos tiempos: The Nightfly (1982).

Puntilloso y perfeccionista, según lo quiere la leyenda, Fagen se tomó su tiempo para completar (a la vez que Steely Dan renacía, a mediados de la noventa) una trilogía como solista que, a su opera prima de 1982, le añadió Kamakiriad (1993) y Morph the Cat (2006), dos álbumes nada desdeñables, aunque de nivel decreciente.



El excelente cuarto disco solista de Fagen, editado hace unos meses, se llama Sunken Condos y, aunque no alcanza el nivel superlativo del ya mítico The Nighfly, tal vez pueda describirse como su mejor colección de canciones (con o sin Steely Dan) en las últimas tres décadas.

Además de un espléndido cover de "Out of the Ghetto", de Isaac Hayes, las otras ocho canciones exhiben desde melodías irresistibles ("Miss Marlene"), exploraciones melódico-rítmicas de una enorme frescura ("Slinky Thing", cuya letra habla del romance de un hombre ya mayor con una jovencita), composiciones bastante innovadoras para lo que se conocía de Fagen ("Memorabilia") y otros temas que, aunque acaso no sorprendan a los seguidores de Steely Dan ("I'm Not the Same Without You"), son de muy buena calidad.



Este es Fagen presentando uno de los tracks del disco ("Weather in My Head", con guiño a Al Gore incuido en la letra) en el programa de TV de David Letterman.

03 junio, 2013

Dos esqueletos



Los dos esqueletos, con los huesos blanqueados por el sol, conversan sentados al socaire de la pared del cementerio.

   ESQUELETO A. Oye.
   ESQUELETO B. Dime.
   ESQUELETO A. Lo peor que podemos hacer es desanimarnos.
   ESQUELETO B. Sí, eso sería lo peor.
   ESQUELETO A. Vendrán tiempos mejores, estoy seguro de eso.
   ESQUELETO B. ¡Oh, desde luego! ¡Vendrán tiempos mejores!
   ESQUELETO A. Se trata de saber esperar.
   ESQUELETO B. Sí, se trata de eso.
   ESQUELETO A. Los árboles volverán a ser verdes.
   ESQUELETO B. Eso es: verdes. Y cantarán otra vez los pájaros.
   ESQUELETO A. ¡Ah, qué agradable será entonces vernos regresados a la carne!
   ESQUELETO B. ¿Crees que regresaremos también a la carne?
   ESQUELETO A. ¿Quién lo duda?
   ESQUELETO B. (Nostálgico.) Eso sería estupendo.
   ESQUELETO A. (Tras una breve pausa.) ¿Cómo te llamabas antes?
   ESQUELETO B. Juanito.
   ESQUELETO A. ¡Anda pues, Juanito! ¡Levanta el corazón!
   ESQUELETO B. (Mirando a través de sus costillas.) ¿Qué corazón?
   ESQUELETO A. (Reconsiderando la situación, con acento súbitamente desesperanzado.) La verdad es que hicimos mal muriéndonos.
   ESQUELETO B. Sí, hicimos mal.
   ESQUELETO A. Perdimos el corazón.
   ESQUELETO B. Sí, lo perdimos.
   ESQUELETO A. Eso fue, sin duda, lo peor.
       
   Silencio. El ESQUELETO B sopla a través de su propia tibia y brota una suave melodía, que ondula apenas la cabeza de las ortigas. Al conjuro de la música, las serpientes de hace cien años —apenas un rosario de menudas placas óseas— tratan inútilmente de erguirse como en los viejos tiempos de la ponzoña fulminante.
 
De Historias mínimas, libro de Javier Tomeo.
 

01 junio, 2013

El abrigo de Proust



Todo comenzó con una entrevista que la escritora y periodista napolitana Lorenza Foschini le hizo a Piero Tosi, el célebre vestuarista que trabajó durante años, codo a codo, con Luchino Visconti. Al final de esa extensa charla, Tosi mencionó a cierto coleccionista de manuscritos de Marcel Proust: un hombre que también llegó a atesorar el viejo y carcomido abrigo de nutria que Proust empleaba no sólo para vestirse, sino además como manta mientras escribía por las noches la Recherche.

La fragilidad de las reliquias y de los encuentros azarosos (más el amor, la obsesión por la obra y la memoria proustianas) es parte de lo que narra Foschini en esta fascinante pesquisa bibliófila que es su pequeña y notable crónica llamada El abrigo de Proust,  que Impedimenta acaba de editar en traducción de Hugo Beccacece.
No me decido a marcharme de allí. En realidad, han pasado apenas unos minutos desde mi llegada, pero poco a poco empiezo a darme cuenta de que allí, delante de mí, está el abrigo con el que Proust se había cubierto durante años, el mismo abrigo que solía extender sobre sus mantas mientras yacía acostado escribiendo En busca del tiempo perdido. Me vienen entonces a la mente las palabras de Marthe Bibesco: «Marcel Proust se sentó ante mí, en una sillita dorada, como si acabara de surgir de un sueño, con su abrigo forrado de piel, su rostro cargado de tristeza y sus ojos que parecían capaces de ver en plena noche»
Magnate de los perfumes, Jacques Guérin conoce por accidente, en 1929, a Robert Proust (el hermano de Marcel) y a su familia que, incómoda, ignorante y hasta avergonzada por la obra del novelista y por su homosexualidad, se ha propuesto desembarzarse de todos sus manuscritos (papeles, cartas, etcétera) e incluso de sus objetos personales.


"Nadie le ha sido más infiel a Proust que los proustianos. Sin embargo, esa infidelidad, o más bien traición, es fruto del amor. La prueba decisiva de ese «malentendido» entre un autor y sus admiradores es la historia que Lorenza Foschini cuenta en este libro", dice Hugo Beccacece en su postfacio, donde añade:

Gracias a Guérin se salvaron del fuego los manuscritos de À la recherche du temps perdu, cartas, borradores, fotografías y objetos personales del novelista a punto de ser quemados por la cuñada de éste y hasta pudo reconstruirse la habitación en la que se terminó de escribir aquella obra monumental. Hoy, el conjunto se exhibe en el Museo Carnavalet. 
Lejos del fetichismo frívolo o la memorabilia hueca, Foschini entiende que, como las magdalenas, los objetos encierran vida pasada, tiempo que puede recobrarse. Y así como Guérin salvó parte de la memoria de Proust, ella salva parte de la memoria de Gúerin, que desde luego es, a esta altura, inseparable de la de su (con justicia) reverenciado novelista.