09 mayo, 2013

La complejidad literaria


El método lleva por nombre Fog-Index (puede encontrarse aquí, con facilidad) y se postula como una forma “objetiva” de medir la complejidad de un texto literario o, simplemente, de un texto escrito. La “readability”, en inglés. 

Lo creó hace sesenta años un editor norteamericano llamado Robert Gunning (ver más), se pulió (modificó) a principios de los ochenta y se basa en un algoritmo:




Mejor explicado: se trata de un programa al que uno puede someterle textos de unas cien palabras o de menos de mil (en inglés) y que, a cambio, arroja un “índice de dificultad” como 12.4 o 20.3, por ejemplo.

¿Para qué sirve algo así? Suele recurrirse al Fog-Index para establecer si un texto será más o menos accesible a los alumnos de determinada edad.  Pero, desde luego, el programa tiene sus limitaciones, como ha explicado el escritor Ben Marcus en un texto publicado hace años en la revista Harper’s (Why experimental fiction threatens to destroy publishing, Jonathan Franzen, and life as we know it. A correction): lo que no puede medirse (o no puede medirse adecuadamente) en “la lógica y la continuidad entre las frases” y, más aún, la coherencia total del texto. Marcus ha hecho la prueba de copiar en el Fog-Index una serie de frases aparentemente simples (sujeto-verbo-predicado, pocas subordinadas, pocas palabras de más de tres sílabas, pocos vocablos “elevados” cuyos significados habría que buscar en un diccionario), una secuencia de frases de “lenguaje simple y sintaxis familiar”, pero que en su conjunto no tienen sentido. Para ello recurrió a un famoso libro de Gertrude Stein (Tender Buttons), conocido en castellano como “Brotes tiernos” y del que he encontrado una pasaje traducido que dará (espero) una buena idea:

Dentro existe el sueño, fuera el enrojecimiento, en la mañana existe el significado, en la tarde el sentimiento. En la tarde existe el sentimiento. En el sentimiento cualquier cosa descansa, en el sentimiento cualquier cosa se acumula, en el sentimiento existe resignación, en el sentimiento existe reconocimiento, en el sentimiento existe repetición y completamente equivocado existe un pellizco.

Marcus no copió en el Fog-Index este pasaje en su versión original, sino otro. Uno que dice:

A cushion has that cover. Supposing you do not like to change, supposing it is very clean that there is no change in appearance, supposing that there is regularity and a costume is that any the worse than an oyster and an exchange. Come to season that is there any extreme use in feather and cotton. Is there not much more joy in a table and more chairs and very likely roundness and a place to put them.

Y no le extrañó comprobar que el Fog-Index lo estimaba de “baja” complejidad, apenas un 9,3 en una escala donde 12 equivale a un lector medio de 18 años de edad.

Desde luego, el Fog-Index no es el único programa concebido con este fin. Existen otros, como el Coleman–Liau index, el SMOG (vaya nombre) o el "The Flesch–Kincaid" (F–K) Reading grade level cuya fórmula (no me pidan que la explique y mucho menos que la entienda…) es la siguiente:
 



En el sitio http://www.readability-score.com/ puede copiarse un texto y ver su índice se complejidad F-K. Desde luego (sabrán disculpar mi obviedad…), no pude evitar copiar el texto de Gertrude Stein. Y aquí los resultados no fueron muy diferentes: un Reading Ease de 73,2, en una escala de simpleza que va de 0 a 100 (0 es mucha complejidad y 100 es mucha sencillez), y un Reading Grade de apenas 7,9, por lo que el texto de Stein debería ser comprendido fácilmente por un lector de 13 o 14 años de edad, ya que (lo mismo que en el Fog-Index) el Reading Grade se refiere a los grados de la educación pública en Estados Unidos: Grado 1 con 6 años de edad, Grado 4 con 9 años de edad o Grado 9 con 14 o 15 años de edad. 

El experimento permite, entre otras cosas, reflexionar acerca de qué hablamos cuando hablamos de “complejidad” o “dificultad” en literatura. 

Y es una forma ilustrativa de mostrar (de recordar) que hay diferentes niveles y estrategias de supuesta o efectiva complejidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

genial va más allá de la lingüística matemática es complejidad de complejidades