15 mayo, 2013

El lenguaje pudoroso




No existe en alemán una palabra para designar a los padres que han perdido a sus hijos. Existe, sin embargo, la expresión "verwaiste Eltern", que podría traducirse como "padres que se han quedado huérfanos”. Tampoco en español existe una palabra que designe al padre que ha perdido a su hijo, salvo lo que la Academia denomina un uso “poético” del término huérfano. Es como si el lenguaje, ante el dolor más grande que existe en el mundo, no se atreviera a nombrarlo más que mediante perífrasis o encubrimientos. No hay un vocablo exacto, unívoco, para designar una pena tan absoluta. El lenguaje es aquí pudoroso.

Ricardo Menéndez Salmón, un fragmento de su último libro ("Medusa"), retrato de un artista imaginado y vuelto realidad por él (el pintor, fotógrafo y cineasta Prohaska), cuya vida atraviesa los momentos más inclementes del siglo XX.