25 enero, 2013

Libros para el verano



En la revista "7 Días", que acompaña al diario Tiempo Argentino, de Buenos Aires, Mariana Merlo le pidió a diez escritores que recomienden un libro "clásico del siglo XX" para este verano austral.

Guillermo Martínez recomienda "Cosmos", de Witold Gombrowicz:
En sus novelas los adultos siempre manipulan a los adolescentes para que actúen y representen esa vida perdida. Pero en Cosmos se añade una dimensión filosófica (o epistemológica): puede leerse como una novela policial en que una investigación casi absurda para explicar un hecho mínimo (un palito colgado de un árbol) genera por intensificación de la búsqueda, por exacerbamiento de lo racional, una telaraña de causalidades, un cosmos perverso, que desemboca en el hecho máximo de un crimen. Además de todo (de su inteligencia, de su profundidad, de su talento literario), Gombrowicz es un autor divertidísimo.

 Martín Kohan recomienda "Glosa", de Juan José Saer:
Glosa no es un libro que se lea rápidamente, exige concentración, requiere una lectura tan minuciosa como lo es la escritura de Saer. No obstante, si eso la hace poco propicia para determinado tipo de vacaciones, lo que yo creo es que hay que cambiar de vacaciones.

 Federico Jeanmaire recomienda "Zama", de Antonio di Benedetto
Para mí, la mejor novela argentina de todos los tiempos. La leí en España, a
finales de los años setenta. Y su lectura me llevó a devorarme bastante rápido toda la obra del mendocino que almacenaba mi tía Lía en su biblioteca de Madrid. Una obra singular, con mucho renglón cortado, mucho punto y aparte, mucho blanco, en una época en la que los blancos, las ausencias de palabras que se seguían las unas a las otras en negro, sin descanso, no estaba muy bien visto.

Eduardo Berti (sí, yo) recomienda "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrad:
Es una pena limitarse a leer Conrad como un mero contador de aventuras. Muchos lectores lo vinculan con Stevenson o con Kipling, cosa que no es del todo disparatada (y, lo confi eso, así abordé yo este libro hace ya tiempo, en mi primera lectura), pero al hacerlo pasan por alto sus vínculos –más asombrosos y, ante todo, más trascendentes– con Henry James, por un lado, y con autores de una tradición contraria (Kafka o incluso Marcel Proust), una tradición más ligada a la espera, a la quietud inquietante o a la indagación de la memoria y del pasado.

 Hernán Ronsino recomienda "Un dique contra el Pacífico", de Marguerite Duras:
Siempre digo que después de leer a Marguerite Duras me dan ganas de escribir. Hay algo en su escritura, un ritmo pero también atravesado con ese ritmo un impulso vital, creador, que me contagia y me pone en estado de escritura.

Ana María Shúa recomienda "Boquitas pintadas", de Manuel Puig:
Hasta ese momento, nuestras mejores novelas eran libros enormes, geniales y caóticos, curiosamente desestructurados. Sábato con Sobre Héroes y Tumbas, Cortázar con Rayuela, Marechal con el Adán Buenosayres, nos habían escrito las grandes novelas urbanas de los ‘50 y ‘60. Boquitas Pintadas no es un símbolo ni una metáfora ni un microcosmos de nada. Es una historia pequeña, íntima, que no alude más que a sí misma. Sus personajes intensos y creíbles no necesitan ser intelectuales de izquierda para tener voz propia, como los de Cortázar. La novela trata sobre gente común, que no busca la pureza absoluta ni la maldad atroz, como los personajes de Sábato. Puig no pretende explicar, definir o entender el país, como Marechal. Por sobre todas las cosas de este mundo, Boquitas Pintadas no es una novela de tesis. Por fin, por fin lo logramos. Por fin, con Boquitas Pintadas, un gran escritor argentino escribe una novela genial que no demuestra nada. Excepto la loca pasión por narrar.
 La lista sigue con Liliana Heker y "Los caminos de la libertad" (Jean Paul Sartre), con Liliana Bodoc y "Empresas y tribulaciones de Maqroll, el Gaviero" (Álvaro Mutis), con Sergio Olguín y "Pietr, el letón" (Georges Simenon), y con Leonardo Oyola y "Marc, la sucia rata" (José Sbarra).

2 comentarios:

APG dijo...

No sé cómo habrá salido en la versión en papel, pero hat un error en la recomendación de Ronsino: Un dique contra el Pacífico es de Marguerite Duras (dice Yourcenar)

Saludos,
APG
(coincido en casi todas las recomendaciones y me dejaré recomendar en las otras)

Eduardo Berti dijo...


Ya lo corregí. Mil gracias. Y la culpa es toda mía. Distracción pura. Mil gracias!