03 enero, 2013

Dos biblioclastas

 
Metrócles de Maronea, filósofo, quemó sus propios escritos tras considerarlos meras fantasías. Según otra versión, lo que incineró fueron las lecciones de su maestro Teofrasto. Sea verdad o no, se acordó de unas palabras de Platón y mientras encendía los papiros dijo: «Hefesto, ven pronto, Tetis te necesita». 

El filósofo y poeta Bión de Borístenes (h. 335-246 a.C.) fue, según las fuentes más autorizadas, uno de los pensadores más escandalosos de su tiempo, aspecto en el cual tuvo una competencia bastante reñida con otros hoy más famosos que él. Ostentoso, versátil, inepto por lo general, forjó un estilo de vida y de escritura basadas en la variedad y el fausto.


Hoy no queda un solo escrito suyo completo, pero hay fragmentos y se conocen los títulos de algunas de sus obras. Escribió Comentarios, Diatribas cínicas, Parodias y Sátiras. Inició todo un género durante su etapa de adhesión al cinismo e impulsó el Spoudogéloion, donde las anfibologías, las alegorías. las anécdotas y las paronomasias entretenían a lectores que buscaban moralejas más exhaustivas.
 

En algún momento de su vida sintió la necesidad de quemar libros y lo confesó abiertamente en una carta irónica, conservada por Diógenes Laercio, que puede servir como unaautobiografía de su juventud. La escribió para el general Antígono: "Yo, que no era un joven sin gracia, fui vendido a cierto orador, quien a su muerte me legó todo lo suyo. Y yo quemé sus obras y recogí todo, vine a Atenas y me dediqué a filosofar [...]"›.
 

Bión consideraba que quemar los libros del orador era un modo de decir que ya los había aprendido y no los necesitaba en su viaje a Atenas, donde se dedicaría a la filosofía. De hecho, fue un verdadero sabio. Uno de sus frases favoritas era: "El peor mal es no sufrir ningún mal en vida".


Fernando Báez, "Historia universal de la destrucción de libros (De las tablillas sumerias a la guerra de Irak)", Destino.