11 octubre, 2012

Pirañas


Fernando Valls ha tenido la delicadeza y la audacia de incluir algunos cuentos míos en su espléndida antología  «Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español», que acaba de publicar la editorial Menoscurto. 

Hasta ahora yo solamente tenía un pequeño NIE plastificado con el que se me permitía residir y circular en España, pero la inclusión en la antología me ha impactado doblemente: por el (re)conocido rigor y el indudable conocimiento de Fernando Valls acerca del microrrelato y porque he sido acogido entre numerosos autores españoles "de verdad" y de verdadero talento, cosa que emociona mucho más que un pequeño documento plastificado...


El propio Valls seleccionó el otro día, para el diario ABC, algunos relatos del libro, "con la condición de que no superaran las cien palabras". Fueron estos:
  

Pedro Ugarte

(Los libros, los cigarrillos, tu hijo y sus juguetes, el rostro de tu esposa)
Estás en casa, y es de noche, y apagas la última luz. Qué extraño: de pronto todo desaparece.

 

Eloy Tizón

(Sobremesa o fin de mundo)
Hoy después de comer he retirado el mantel, he lavado los platos, y un día estaré muerto.

 

Eduardo Berti

(El camello)
El camello había pasado ya la mitad de su cuerpo por el ojo de una aguja cuando dijo una mentira, le crecieron algo más las dos jorobas y quedó allí atrapado para siempre.

 

Carlos Almira

(Una inmortalidad)
El poeta de moda murió, y levantaron una estatua. Al pie grabaron uno de los epigramas que le valieron la inmortalidad y que ahora provoca la indiferencia o la risa, como la chistera, el corbatín y la barba de chivo del pobre busto. El Infierno no es de fuego ni de hielo, sino de bronce imperecedero.

 

Anelio Rodríguez Concepción

(El perro)
En el más recóndito paraje del bosque rebulle el perro que todos llevamos dentro, buscando un camino de regreso a casa, el perro herido entre zarzales, el perro abandonado contra la cuneta, de pelambre hirsuta, lengua inerte colgando una rosa chicle, el perro sucio, el perro de azúcar, con su voz ronca, con la voz de las ramas temblando, el perro libre y feliz, libre, feliz, ladrador, perdedor, que todos llevamos dentro.

 

Álex Oviedo

(Olfato animal)
Es ya de madrugada. En el ático, la vecina se deja mecer, anclada a su butaca, por las imágenes del televisor. El volumen del noticiario se cuela entre las persianas de los pisos. Un perro aúlla a la oscuridad. Ha sido el primero en vencer la muerte.

 

Javier Puche

(La clepsidra)
Perseguido por tres libélulas gigantes, el cíclope alcanzó el centro del laberinto, donde había una clepsidra. Tan sediento estaba que sumergió irreflexivamente su cabeza en las aguas de aquel reloj milenario. Y bebió sin mesura ni placer. Al apurar la última gota, el tiempo se detuvo para siempre.

 

Carmela Greciet

(Cubo y pala)
Con los soles de finales de marzo mamá se animó a bajar de los altillos las maletas con ropa de verano. Sacó camisetas, gorras, shorts, sandalias..., y aferrado a su cubo y su pala, también sacó a mi hermano pequeño, Jaime, que se nos había olvidado.
Llovió todo abril y todo mayo.

 

Beatriz Alonso Aranzábal

(Abril)
Me senté en la última fila del autobús escolar, suplicando baches. Por fin salíamos de excursión toda la clase, y mis compañeras se regocijaban en sus asientos, mientras piropeaban al conductor. La profesora decía que la primavera no tiene remedio. Unos días antes yo había hecho el amor por primera vez. Sin precauciones.

 

Paz Monserrat Revillo

(Herencia)
Antes de ponerse el pendiente frotó el metal que rodeaba el zafiro con un bastoncito impregnado en líquido para limpiar plata. Cientos de estratos de tiempo levantaron el vuelo dejando la superficie luminosa y desnuda. Se acercó, curiosa, y la joya le devolvió el rostro adolescente de su abuela probándose el pendiente ante un espejo.

 

2 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Pues si tú te sientes halagado, Eduardo, qué podría decir yo que me dedico, entre otras cosas, a repescar cuantos cuentos puedo de "La vida imposible". Un honor poder compartir páginas con autores de tu talla.

Abrazos!

Fernando Valls dijo...

Muchas gracias, Eduardo. En honor a la verdad, hay que decir que la selección de ABC no la hice yo, sino que fue cosa del diario. Un abrazo.