15 octubre, 2012

Otra versión de Dulcinea

Marco Denevi

Leyó tantas novelas que terminó perdiendo la razón. Se hacía llamar Dulcinea del Toboso (en realidad se llamaba Aldonza Lorenzo), se creía princesa (era hija de aldeanos), se imaginaba joven y hermosa (tenía cuarenta años y la cara picada de viruelas). Finalmente se inventó un enamorado al que dio el nombre de Don Quijote de la Mancha. Decía que Don Quijote había partido hacia remotos reinos en busca de aventuras y peligros tanto como para hacer méritos y a la vuelta poder casarse con una dama de tanto copete como ella. Se pasaba todo el tiempo asomada a la ventana esperando el regreso del inexistente caballero. Alonso Quijano, un pobre diablo que la amaba, ideó hacerse pasar por Don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en su rocín y salió a los campos a repetir las hazañas que Dulcinea atribuía a su galán. Cuando seguro del éxito de su estratagema volvió al Toboso, Dulcinea había muerto.~

Marco Denevi, “Dulcinea del Toboso”.

2 comentarios:

Gervasium dijo...

Está muy bueno. Denevi es uno de los grandes cuentistas de la Argentina. Espero no lo olviden y saquen alguna edición de los cuentos completos.

Clap dijo...

¡Qué bueno ver que Denevi no fue del todo olvidado!

Es un grande subvalorado.

Saludos