12 octubre, 2012

Elegir



Todos decían que si le comprabas un muñeco a Hao Dashou, le ponías un hilo rojo en el cuello y lo atabas a la cabecera de la cama, cuando más tarde tuvieras un hijo se parecería mucho a él. Pero Hao Dashou no te permitía elegir los muñecos. El resto de artesanos,  en cambio, los colocaban en el suelo para que la gente los pudiera elegir. Los muñecos de Hao Dashou estaban dentro de unas canastas de mimbre con tapa. Cuando alguien se acercaba para comprar un muñeco, Hao lo observaba primero y luego metía la mano en la canasta. Sacaba el primero que tocaba. Si alguien le decía que no le gustaba ese muñeco y le pedía que se lo cambiara por otro, la respuesta siempre era «no». No lo haría en absoluto, tan solo esbozaba una sonrisa llena de tristeza. No te decía nada, pero era como si una voz te dijese: «¿Acaso los padres pueden elegir a sus hijos?». Entonces, si observabas más de cerca al muñeco, te parecería más bonito. Era como si sus muñecos tuviesen alma, como si estuvieran vivos.

Fragmento de Rana, la más reciente novela de Mo Yan, premio Nobel de literatura 2012. Publicada por Kailas, traducción de Cora Tiedra.