20 agosto, 2012

La postura ideal


Adopta la postura más cómoda: sentado, tumbado, aovillado, acostado. Acostado de espaldas, de costado, boca abajo. En un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf. En la hamaca, si tienes una hamaca. Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama. También puedes ponerte cabeza abajo, en postura yoga. Con el libro invertido, claro.

La verdad, no se logra encontrar la postura ideal para leer. Antaño se leía de pie, ante un atril. Se estaba acostumbrado a permanecer en pie. Se descansaba así cuando se estaba cansado de montar a caballo. A caballo a nadie se le ha ocurrido nunca leer; y sin embargo ahora la idea de leer en el arzón, el libro colocado sobre las crines del caballo, acaso colgado de las orejas del caballo mediante una guarnición especial, te parece atrayente. Con los pies en los estribos se debería estar muy cómodo para leer; tener los pies en alto es la primera condición para disfrutar de la lectura

Si una noche de invierno un viajero, Ítalo Calvino.

2 comentarios:

Jose F dijo...

Estupendo principio, del espléndido: Si una noche de invierno un viajero, que está entre mis cinco libros predilectos.

En el fragmento que copias —admirado Berti— dice:

"A caballo a nadie se le ha ocurrido nunca leer..."

No conocía Calvino esta acuarela de don Manuel María Paz, que aquí puede verse con algún apunte mío fútil:

http://www.libelulalibros.com/2007/02/una-acuarela-de-manuel-mara-paz.html

Eduardo Berti dijo...


Muchas gracias por este delicioso aporte. Y un saludo muy cordial,

Eduardo