22 agosto, 2012

Cuestión de fronteras


La experimentación a partir de los géneros es una de las grandes vías de renovación de la novela contemporánea. Los géneros menores son vistos como formas de literatura potencial a la manera del grupo Oulipo de Georges Perec: el narrador acepta una serie de restricciones y de fórmulas previas que le permiten una invención a la vez más controlada y más abierta. La diferencia básica entre la llamada alta cultura y la cultura popular ha sido siempre una cuestión de fronteras: mientras la alta literatura se define como una creación que no tiene límites, los géneros trabajan a partir de convenciones y modos de narrar más o menos fijos que se repiten y se alternan. (Hay que admitir, de todos modos, que en estos tiempos las "obras maestras de la literatura" -en especial centroeuropeas- se han convertido en un género tan estereotipado que hoy parece más fácil escribir una "gran novela" que una buena novela policial.) En la medida en que los procedimientos literarios y los temas están dados por el género, lo que interesa es el tipo de modulación y de juego con la tradición que se permiten los narradores.


Ricardo Piglia en el prólogo a la reedición de "El mal menor" de C.E. Feiling, en Fondo de Cultura Económica. La versión completa del prólogo se encuentra aquí: