04 abril, 2012

Otro cielo

Henry JAMES

El hogar de mi padre (dijo el barón de Bergerac) estaba conformado por cinco personas: él mismo, mi madre, mi tía (la señorita de Bergerac), el señor Coquelin (mi preceptor) y el alumno del señor Coquelin, el heredero de la casa. Tal vez, en realidad, tendría que haber incluido al señor Coquelin entre los sirvientes. De seguro mi madre lo hacía, ¡pobre mujer! Era muy estricta en cuestiones de alcurnia. Y su propia alcurnia era todo lo que ella poseía, pues carecía de salud, de belleza y de fortuna. Mi padre, por su parte, era poco dotado en lo referente al último punto; su propiedad de Bergerac reportaba lo justo para mantenernos fuera de cualquier descrédito. No ofrecíamos fiestas y pasábamos el año entero en la campiña; mi madre estaba decidida a que su endeble salud le fuera tan beneficiosa como perjudicial según la circunstancia, y esta nos servía, en efecto, de excusa para todo. Llevábamos, en el mejor de los casos, una suerte de vida simple y somnolienta. En aquellos viejos tiempos la vida rural comportaba una terrible cantidad de ocio.

Dormíamos mucho; dormíamos, me dirá usted, sobre un volcán. Era un mundo muy distinto a este nuevo mundo que conoce usted y podría afirmar, incluso, que nací en otro planeta. Sí, en 1789 ocurrió una gran convulsión; la tierra se resquebrajó, se partió en dos y el pobre viejo pays de France salió despedido como un remolino. Hace tres años, pasé una semana en una casa de campo muy próxima a Bergerac y mi huésped me condujo hasta el castillo. La casa ha desaparecido y, en su lugar, hay un establecimiento homeopático... o hidropático, ¿cómo le dicen ustedes? Sin embargo, la diminuta aldea sigue en pie, al igual que el puente que atraviesa el río, la iglesia en que fui bautizado y la doble hilera de tilos en la plaza del mercado, con su fuente en el centro. Hay una sola e impactante diferencia, sin embargo: el cielo es otro. Nací bajo un cielo antiguo.

Henry James, Gabrielle de Bergerac (traducción y posfacio de Eduardo Berti). Editorial Impedimenta.