09 marzo, 2012

Sarmiento himno de



Cantábamos en la escuela el "Himno a Sarmiento" con un fervor indebido, con el fervor de la risa, no del grave patriotismo que esperaban de nosotros. Muchos decían "gloria y olor" en lugar de "gloria y loor" y otros –o, más bien, los mismos– cantaban "olor y grasitud" en vez de "honor y gratitud". En el conjunto de voces, el cambio no se advertía. Supongo yo.

Lo peor de todo, lo que costaba cantar, era la parte del hipérbaton: "En su pecho, la niñez de amor un templo te ha levantado y en él sigues viviendo".

Tras un importante esfuerzo, poniendo cada palabra en un sitio algo más sensato, como si un viento hubiera desacomodado aquella frase, uno llegaba a deducir: "La niñez te ha levantado un templo de amor en su pecho y en él sigues viviendo".

Pero, pensándolo ahora, podría haber sido peor:

En su pecho un templo te ha levantado de amor la niñez y en él viviendo sigues.

O por qué no:

En su templo de amor la niñez te ha levantado un pecho y en él sigues viviendo.

O ya que estamos:

Sigues viviendo en el amor y la niñez de su templo te ha levantado en un pecho.

Su templo te ha levantado y sigues en él, viviendo la niñez en un pecho de amor.

Él te ha levantado de amor en un templo y sigues viviendo en su pecho la niñez .

3 comentarios:

Mónica Ortelli dijo...

Me hiciste sonreír. De todas las canciones patrias, ésta, junto con Aurora, eran mis preferidas. La cantaba con muchas ganas, pero no porque tuviera el susodicho templo de amor en el pecho, sino porque la música en sí, el 'tempo' me resultaba arrasador. Gracias por los recuerdos.

El Gato dijo...

Bueno, yo todavía hoy canto, cuando me baño, "Fue la ducha su vida y su elemento...".

Eduardo Berti dijo...

Ay, Gato, ¡cómo nos perdimos de cantar eso también! El problema es que la "ducha" como elemento vital contradice un poco lo de "olor y grasitud"...