10 marzo, 2012

Dar un hueso


En realidad, ¿quién no ha tenido la horrible experiencia de estar sentado delante de una hoja en blanco que le sonríe a uno con su boca desdentada: «Adelante, vamos a ver si me pones la
mano encima»?

Una página en blanco es en realidad una pared encalada sin ninguna puerta ni ventana. Empezar a contar una historia es como tontear con una persona totalmente desconocida en un restaurante. ¿Recuerdan al Gurov de Chéjov en "La dama del perrito"? Gurov hace al perrito un gesto admonitorio con el dedo, una y otra vez, hasta que la dama le dice, ruborizándose: «No muerde», y entonces Gurov le pide permiso para dar un hueso al can. Tanto a Gurov como a Chéjov se les ha dado así un hilo que seguir; empieza el coqueteo y el relato despega.

El comienzo de casi todos los relatos es realmente un hueso, algo con lo que cortejar al perrito, que puede acercarlo a uno a la dama.

Amos Oz, "La historia comienza (ensayos sobre literatura)"

3 comentarios:

Gerardo dijo...

Qué tal es?

Eduardo Berti dijo...

Es recomendable, sin dudas, querido Gerardo. Ya me contarás si lo leés.

Gerardo dijo...

Te lo agradezco. Lo voy a buscar. Un saludo.